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¿Es la independencia una fiesta?

Por: Iván Padilla

La respuesta es que sí. La independencia es una fiesta. Pero siempre se celebra lo acontecido. Nunca podemos celebrar lo que no hemos alcanzado. Estaríamos “contando los pollos antes de nacer” o, quizá siendo unos canta victorias antes de terminar el partido.

Venezuela ostenta el primer sitial entre los países de Nuestramérica que logró independizarse del yugo imperial europeo. El 5 de julio de cada año, luego de 1811, izamos la bandera patria, vamos a la plaza, hay discursos oficiales, desfiles militares y contabilizamos años por efemérides. Este 2016 también cumplimos con las ceremonias, sin embargo, aparte de ser un día no laboral o sin clases, para el caso de quienes estudian, no sé si estamos completamente conscientes de la razón de la fiesta.

En 2008, desde la sede del Palacio Federal Legislativo, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Comandante Hugo Chávez, nos ofreció unas lecciones de historia sobre el tema. El Bolivariano más insigne del siglo XXI, anfitrión de esta magna fiesta, recibió de invitado especial a Evo Morales, presidente de Bolivia, Estado plurinacional al que gobierna con dignidad de aimara y estirpe de resistencia y libertad, cultivadas con dignidad ancestral de culturas pobladoras de los suelos de Abya Yala. “5 de julio es para nosotros muy significativo, y más aún, teniéndote a ti, Evo”, le dijo Chávez a Evo Morales, luego de que éste culminara su discurso de orden, a propósito de la conmemoración del centésimo nonagésimo segundo aniversario de la Declaración de la Independencia de Venezuela.

Con verbo firme y encendido, expresión de sus profundas convicciones libertarias, independentistas y patriotas, el Comandante Chávez le recordaba a Europa y al orbe que “estamos de verdad dispuestos a hacer que se nos respete en el mundo entero, que se nos respete”. Le recordaba a quienes han querido hacer caso omiso de las profundas transformaciones que han emprendido los pueblos nuestroamericanos, desde la patria de Bolívar, Miranda y Sucre, que aquí está en desarrollo una revolución y nadie va a detenerla.

Recordó Chávez en aquel mismo acto, el nacimiento de Bolivia como nación, cuyo primer presidente fue Simón Bolívar y, un poco más tarde, Antonio José de Sucre, quienes, 15 años después del 5 de julio, “se unieron con aquel pueblo aborigen que se hizo ejército y al lado de ellos otro caraqueño, Simón Rodríguez, quien fue Ministro de Educación del Gobierno de Sucre, y comenzaron a hacer escuelas y tomar decisiones para repartirle tierra a los indios, llevar ahora a la realidad un proyecto político, un proyecto social, sin duda, de corte revolucionario”.

Y desde aquel momento, como se repite hasta el presente por el asedio de los dominadores imperiales que pretenden mantener sojuzgados a los pueblos, “la oligarquía saltó como las víboras contra Sucre, contra Bolívar, ya lo habían hecho contra Miranda muchos años atrás, y así fue como el proyecto original de Bolivia se vino abajo”, recordaba el Presidente Chávez, al tiempo que citaba a Sucre, quien afirmaba que “Cuando la América se fue al campo de batalla no lo hizo solo por la independencia, solo por la libertad, lo hizo también por la igualdad, porque la una sin la otra no tiene sentido. Libertad, igualdad”. Pero, tal como sentencia el Libertador del siglo XXI: “Todo aquello se vino abajo, se vino abajo el proyecto de Bolivia, se vino abajo el proyecto de la Gran Colombia, se vino abajo el proyecto de la unidad suramericana, y se cumplió lamentablemente lo que Bolívar dijo durante tantos años y yo aprovecho hoy, 5 de julio, para hacer un llamado a los verdaderos revolucionarios y verdaderas revolucionarias de esta tierra: ¡Unámonos de una vez y para siempre! ¡Unámonos!”.

Entonces, reiteremos la interrogante que encabeza esta nota: ¿Es la independencia una fiesta? Pues, no. La independencia, en Venezuela y Nuestramérica, sigue siendo un desafío, el reto de vencer los atavismos y al nuevo imperio, al estadounidense, que se instaló “predestinado por la providencia para plagar de miseria a la América”.

A 205 años de la histórica Declaración de la Independencia de Venezuela, celebrarla es asumir el reto de vencer al capitalismo y su yugo imperial, asumir la batalla por la Patria socialista y por nuestra definitiva Independencia.

Ilustración: Iván Lira