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Disparar alegría para disuadir al enemigo

Mi invitación de hoy es para dialogar acerca de la importancia que tiene el arma disuasiva, más poderosa, que pueda existir en el mundo.

En días recientes, mientras el Pentágono ordenaba el despliegue de tropas del Comando Sur en territorio colombiano, fronterizo con Venezuela, para observar exactamente lo que  hacíamos como movimientos militares tácticos de respuesta en la Patria de Bolívar, nuestros mandos ordenaban seguir las fiestas de carnaval por todo el territorio nacional.

Por su parte, el Gobierno dictatorial que usurpa la Presidencia en Brasil, quizá persuadido de que tiene algún elemento para hacernos «Temer», también se ocupó por acercar sus tropas hacia lugares fronterizos con Venezuela, creyendo que íbamos a dejar de festejar con la alegría contaminante de los carnavales del Callao.

Dos gobiernitos rastreros, miserables y contrarrevolucionaros, como el que en Colombia preside Juan Manuel Santos y en Brasil Michel Temer, ordenan a las tropas bajos sus mandos, que acompañen la aventura imperialista del genocida Donal Trump, quien ha anunciado que acabará con el Gobierno Constitucional de la  República Bolivariana de Venezuela, presidido por Nicolás Maduro Moros.

Las fintas que hacen los ejércitos de Colombia y Brasil, en sus fronteras con Venezuela, además de distraer a los pueblos de sus países de los gravísimos problemas económicos, sociales y políticos, que confrontan, tienen como centro complacer al «dueño del circo», al señor Donald Trump que quiere pasar a la historia enterrado en fosa común de territorio venezolano, si es que osa «colocar su planta insolente» en nuestro suelo.

Fíjense imperialistas y lacayos, Trump, Santos y Temer, que mientras ustedes alistan sus potentes bombarderos y demás armas de combate, el pueblo venezolano despliega alegría, esperanza y confianza en el Presidente Nicolás Maduro, Comandante en Jefe -además- de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, cuya tarea es la Defensa Integral de la Patria, junto a todo el  pueblo venezolano.

Aquí nadie les tiene miedo. Este es un pueblo de resistencia y combates, como lo ha demostrado desde la invasión y genocida conquista y colonización imperial europea, hace más de 500 años. Como lo ha demostrado en las guerras independentistas y en el tesón revolucionario para independizar cinco naciones de nuestra Patria grande. Como lo ha demostrado para «defender con amor» nuestra herencia y soberanía, tal como lo canta nuestro Alí Primera, invocando la herencia Bolivariana.

El mismo Alí Primera -a quien con fecha 16 de febrero lo recordamos en su siembra de Honor y Gloria- que invitó en su canto, al pueblo colombiano para luchar juntos «por segunda independencia», ante una eventual «Guerra del petróleo».

Las venezolanas y los venezolanos, patriotas que construimos el socialismo nuestro en este siglo XXI, estamos convencidos que los gobiernos traidores, miserables y lacayos de Brasil y Colombia, están allí transitoriamente y no pasarán. Junto a sus jefes imperiales terminarán en el estercolero de la Historia, mientras Venezuela, Bolivariana y Chavista, de manera pujante seguirá alegre, en paz, democrática auténticamente, construyendo su bienestar en  alegría, su independencia definitiva en alegría, su Patria socialista en alegría. En alegría, que es la más disuasiva de las armas que empuña junto a su conciencia, el pueblo venezolano.

Este pueblo alegre, con Bolívar y Chávez, y bajo el mando de Nicolás Maduro una vez más, como José Félix Ribas en La Victoria, no va a «optar entre morir o vencer». Unidos, vamos a vencer.

Ilustración: Xulio Formoso