Jean-Claude Van Damme cumplió sesenta

Jean-Claude Van Damme prepara una película para Netflix

Recuerdo el día del estreno de Sin escape (1993) dirigida por Robert Harmon. El cine lleno, los gritos del público, los aplausos al final. Durante mi adolescencia fui a muchos estrenos de largometrajes protagonizados por Jean-Claude Van Damme, en todos sucedía algo similar. Sus películas de acción eran exitosas porque él generaba empatía con el público debido, en primer lugar, a su inmejorable apariencia física y en segundo a sus habilidades para pelear.

Joven y atlético su inesperada carrera de héroe de acción estuvo llena de lugares comunes desde el principio. De niño era delgado y tímido. Tanto que su padre le sugirió que se inscribiera en clases de kárate. También estudió ballet. Ambas disciplinas fueron clave en la que sería su carrera.

Tuvo un gimnasio en Bruselas que cerró tiempo después para irse a Hollywood a intentar ser actor. Llegó a Los Ángeles con 21 años, repartió pizzas, fue instructor de aerobics y conductor de  limusinas para sobrevivir. No hablaba inglés y tampoco tenía dinero. Empezó de cero. Sin embargo, desde su primer protagónico en Contacto sangriento (1988) el éxito se convirtió en una constante.

Al gran público le gustaron sus películas desde el comienzo, aunque su cine ha sido objeto de críticas por parte de algunos especialistas. En general, el cine de acción siempre se juzga negativamente, pocas veces es tomado en serio, es difícil entender que cumple una función específica: presenciar durante casi dos horas a un héroe capaz de todo. Hacernos testigos de lo improbable. Entretener, seducir.

Sus largometrajes tienen una estructura que se repite, aunque en algunos casos funciona mejor que en otros. En el cine de acción hay aciertos y desaciertos.

En Nowhere to Run (1993) o en español Sin Escape interpreta a un exconvicto que se relaciona con una viuda (Rosanna Arquette), la cinta es un compendio de buenas escenas de pelea, un drama que no llega a ser lacrimógeno y mucha piel: Van Damme en su mejor momento. Además de ser entretenida, la película está filmada con corrección, existe, incluso un buen manejo del humor y los villanos son convincentes. Podría decirse que nada falla en esta historia de acción muy bien contada. Pasa algo similar en Timecop (1994), Hard Target (1993), Soldado Universal (1992), Muerte súbita (1995), entre otras. Los noventa fueron el mejor momento de su carrera en el cine.

Sus crisis por alcohol y drogas alteraron su camino al éxito en el 2000. Sin embargo, desde hace algunos años su vida ha dado un giro positivo y se ha volcado a nuevos proyectos.

Jean-Claude Van Damme es un icono del cine, un deportista tenaz con habilidades únicas que ha sabido sacar ventaja de su talento para hacer lo que quiere en la gran pantalla. A sus sesenta años ha logrado vivir un sueño y a través de él nos ha permitido disfrutarlo a todo color en esas películas donde siempre gana.

@luisauguetol