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Salud sexual y reproductiva [placentera, sin imposiciones y liberadora] parte II

#SanasYVivasNosQueremos

Entonces, si partimos de que nuestros cuerpos son nuestros, partimos también de las responsabilidades que tenemos, del disfrute y de los cuidados.

¿Cómo sabemos cómo crecen o decrecen los índices demográficos que dan cuenta de enfermedades y mortalidad en materia de salud sexual si siquiera está incluido el término en la amplitud y magnitud que merece en el imaginario colectivo? ¿Cómo sabemos cómo protegernos y de qué? ¿Cómo carajos los tabúes heredados de la educación católica siguen siendo capaces de convertirnos en una población pacata e ignorante respecto al sexo?

Coño. Es jodido, ¿no?

Sexo=génesis de la vida; sexo=placer; sexo=responsabilidad; sexo=cuidado y protección; sexo=muerte.

Y ahora, a una escala más pequeña pero igual de importante, si no nos conocemos el cuerpo, ¿Cómo sabemos qué nos gusta y qué no nos gusta? ¿A dónde acudimos a la hora de alguna molestia? ¿A quién le decimos? ¿Por qué nos da tanta vergüenza? Sí, denuncio públicamente la falta total de atención pertinente y necesaria de las instancias gubernamentales frente a la salud sexual, pero también denuncio la nuestra como individuxs.

No tenemos idea de cómo cuidarnos, de cómo protegernos, y menos todavía, de cómo hacer esto con la persona con la que estamos (así sea una relación casual, una monogámica, una poligámica). Si es sexo casual, nadie cuida de nadie porque “como no hay ataduras” (güevonadas heredadas del amor romántico y sus maricoteos) para qué estar pendiente del otrx; si es monogámica, cada quien que se cuide lo suyo y no preguntemos nada porque “nos da pena” o “no pasa nada”; y si es poligámica, pues fiesta y roguemos al dios del VPH que no nos contagiemos de nada.

Hay dos razones que imperan para seguir construyendo el tabú: el machismo, y las inseguridades estructurales que a su vez heredamos desde la diferencia de género. Las mujeres no hablamos de sexo ni de cuidados abiertamente “porque eso no es propio de una señorita”, y los hombres no hablan de ello porque “si se mete y se saca” no hay más nada que saber.

Tenemos, por responsabilidad ante nuestras vidas y cuerpos, que empezar a tumbar paulatinamente cada uno de los sentidos comunes que atentan contra la vida misma, y su disfrute. Es y va a ser un proceso largo, arduo, jodido y sumamente complejo que tomará mucho tiempo, pero es un proceso necesario.

Hablaba hace poco con una amiga muy querida, de infecciones vaginales y honguitos (uy, mardisítisimos) y de cómo curarlas sin acudir de un solo carajazo al Clotrimazol, y de cómo a veces es tan difícil mejorarse. Y así, conversando cotidianamente, y enunciando conscientemente que qué bolas que esto no se habla, que nos da pena, que es lo más normal del mundo, nosotras como mujeres resolvemos solas nuestro peo sin siquiera pensar que hay otra persona incluida en el paquete. Sí, claro, porque no nos cogemos solas, ¿o sí?

Salud sexual

El tabú de este tema logra que invisibilizamos por completo a la otra persona, y hasta cierto punto, no reconocemos su cuerpo ni su voluntad: no la reconocemos como una persona que piense, siente, se mueve y está delante de nosotrxs estando viva. Eso no es cuidarse mutuamente. Y qué raro, ¿no? Una vez hecho consciente aquello una misma pensaría “¡Qué boba! Es tan obvio. Xl también debe entrar en tratamiento porque sino nunca curaremos”, pero resulta que además del reconocimiento de nuestros propios cuerpos, la chamba también está en reconocer el cuerpo del otrx, y allí se hace más complejo el beta porque en efecto no es tan obvio.

Además de la vergüenza, viene el pensamiento inmediato de “me está montando cachos. Es la única respuesta a que yo siempre tenga algo”. Ay, el amor romántico y sus malditas repercusiones en todxs nosotrxs.

Por supuesto, las relaciones poligámicas merecen aún más cuidado porque hay más parejas sexuales dentro del panorama; pero así sea monogamia o poligamia, todo el mundo debe estar claro en lo claro. Si vamos a entrompar una de amor libre o poliamor, hablemos claro. Si vamos en una de monogamia porque nos gusta tener noviecitx, pero nos gusta culear, hablemos claro (y enfrentemos nuestras putas contradicciones).

Y si andamos emparejados seriamente tripeándonos nuestra monogamia, y nos infectamos, cuidémonos mutuamente por el tiempo que lo requiramos. Sin tapujos, sin mojones; con los miedos y las ansiedades de la mano, resolviéndolo juntxs. El olvido del otrx nos va a seguir jodiendo. Y eso no implica que es que queremos que nos paran los hijxs y nos monten el rancho: dejemos de ser tan paranoicxs. Hay que cuidarnos, y pa eso hay que respetarnos. Siempre, respetarnos. Hablemos claro, no olvidemos la voluntad de la otra persona. Dejemos de imponer la nuestra, no seamos avasallantes ni egoístas.

Para finalizar, una listica de sugerencias:

  1. Hablemos de sexo; de masturbación; de tetas, pezones, totonas, clítoris, culos, pipís, labios (cualesquiera); de enfermedades; de cuidados cotidianos; de experiencias; de dudas. Sin pena, hablemos. Abramos espacios juntxs para el disfrute, las libertades, las imposiciones, los empoderamientos y la protección justa de la vida. Poco a poco iremos acostumbrándonos a nuevas formas y nuevos lenguajes.
  2. Vayamos a consulta ginecológica/urológica por lo menos una vez al año. Acompañémonos: amigx, culo, arrejunte, novix, familiar. La compañía no implica ni debe exigir nada más que eso: es compañía.
  3. ¿No queremos concebir? Condones (cuidado con el látex, el lubricante y el espermicida. Hay casos con alergias), pastillas anticonceptivas, DIU, implante subdérmico, por nombrar algunos. IMPORTANTE: si ya estamos utilizando pastillas anticonceptivas y debemos cambiarlas, hay tener cuidado. El cambio en la hormona sintética hace que el efecto disminuya los primeros días aumentando el riesgo de embarazo. Entonces, culminamos la caja de pastillas, esperamos que llegue la regla y justico ese día abrimos la caja nueva. SÓLO HACEMOS ESTO CUANDO CAMBIAMOS DE COMPONENTE HORMONAL.
  4. ¿Queremos concebir? Asesorémonos con familares, amigxs y especialistas. ¡Estamos trayendo vida al mundo! No es cualquier cosa.
  5. ¡Masturbémonos! Es sumamente placentero, y ayuda a que conozcamos nuestros cuerpos y sepamos qué nos gusta y qué no.
  6. Cada vez que tengamos sexo lavémonos. Una duchita juntxs siempre es sabrosito; sino fluye, una lavadita con agüita y jabón y listo. Nada del otro mundo.
  7. Mujeres: es importe hacer pipí después de haber tenido sexo. Nuestra anatomía hace que las bacterias que están entre el ano y la vagina sean fácilmente empujadas por el pene hacia dentro de la vagina y la uretra, produciendo infecciones urinarias. Aunque no es algo que siempre sucede, y según la diferencia anatómica algunas tienen más riesgo que otras, resulta común en las mujeres. Es normal y tratable. Si les ocurre, háblenlo con sus parejas (sexuales o estables).
  8. ¿Infecciones vaginales? ¿Honguitos malparidos? Hablen con su pareja, hablen con una amiga (siempre ayuda, siempre) y trátense. Sugiero, siempre, tratarse naturalmente. Si el pana no cede, pues ginecólogo. No hay de otra. Y sí, también es normal: las levaduras o bacterias crecen cuando el Ph de la flora vaginal se modifica, y eso puede ocurrir cuando estamos por menstruar, o por algún agente externo. No es un mal de morirse, pero si no los atendemos se tornan sumamente fastidiosos. Dejemos de darle el peso de la vergüenza que no se merecen: hablémoslo y curémonos, y ¡sigamos cogiendo felices!
  9. ITS o ETS: Lo primero es buscar compañía de confianza. Lo segundo, acudir a un centro de salud lo antes posible. Lo tercero, paciencia. Es una cagada, sí. Pero nos está sucediendo y debemos cuidarnos y seguir al pie de la letra el tratamiento, por el tiempo que lo requiera. Una vez fuera de riesgo, los cuidados no deben disminuir. No estamos solxs, y no sólo nos está ocurriendo a nosotrxs. Recordemos el índice de VPH en el país, y recordemos que no somos entes aislados.
  10. ¿Dudas? Respecto a cualquier cosa, desde “me salió una pepa en la totona” hasta “¿si tengo VPH puedo tener sexo?”: i n f o r m é m o n o s. Google es bueno, hasta que unx empieza a pensar que tiene cáncer; ahí la pesquisa debe culminar. Examinen cómo se comporta el cuerpo, préstenle atención y tengan paciencia. ¿Intuición? Síganla al pelo, el cuerpo sabe.
  11. Nosotrxs decidimos: coger todos los días, no coger nunca, parir, no parir, abortar, ser monógamxs, ser polígamxs, ser heterosexales, ser homosexuales, ser bisexuales, afeitarnos la mitad de la totona y la otra no, usar falda corta, no usar interiores, usar tanguita con escarcha y colores platinados, maquillarnos cual Miss Venezuela, mandar el maquillaje a la mierda. Lo que sea, nosotrxs decidimos: nadie puede ejercer poder sobre nosotrxs, nuestros cuerpos y voluntades, y nosotrxs no podemos ejercer poder sobre nadie. La maravilla de encontrase en el camino parte siempre desde el respeto y el reconocimiento.

Ahora les pregunto yo: ¿quieren seguir hablando del tema? ¿dudas? ¿sugerencias? Comenten en Facebook y continuemos la conversa. ¡Pa esta estamos invitadxs todxs!

Ajá, Sahili, nos dices que nos informemos, pero ¿dónde? ¿cómo?
-PLAFAM: consultas médicas, laboratorio, cirugías ambulatorias, venta de anticonceptivos de varios tipos, información valiosísima. Este es el lugar al que van a llamar/ir para CUALQUIER duda. Atienden de lunes a viernes de 7am a 4pm, y sábados de 8am a 1pm.  Sedes: Las Acacias, Altagracia y Petare.

Asociación Civil de Planificación Familiar PLAFAM


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-Ministerio Público: Info: 0800-FISCA-00. Denuncias (en Caracas): 0212-408.72.00/62.21/67.56/67.88
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Sahili Franco

Sahili Franco

Nació en Caracas, el 15 de marzo de 1990. Inició su carrera editorial en el Taller de Creación Editorial Agujero Negro, formando parte del equipo de editorxs, correctorxs y productorxs de contenido de esta revista, órgano divulgativo de la Escuela de Artes-UCV. Durante ese período, inició paralelamente y de forma autodidacta estudios sobre la imagen, la gráfica, la fotografía, el cine y el audiovisual. Su producción de contenidos apunta a la comunicación pertinente de historias de vida que hablan respecto a la soberanía de los cuerpos, la alimentaria, la des-mercantilización de la vida y a las contradicciones discursivas y estructurales que enfrentamos como pueblo oprimido, colonizado y en eterna resistencia al mismo tiempo que incluye la necesidad discursiva y coyuntural que nos tocará atacar al momento. Sus canales de participación son el impreso y el web, y sus formatos, video y texto en géneros como la crónica, pequeños cuentos y micros.

Actualmente produce contenidos desde sus pequeñas trincheras de lucha, y trabaja como productora audiovisual freelance.