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Kevin Spacey: escándalos sexuales de Hollywood

Hace unos días Kevin Spacey fue el protagonista de un escándalo que ha malogrado su hasta ahora honorable carrera. Es una pena que la acusación de violación en su contra, sume un conflicto más para el mundo del cine que en los últimos meses ha estado inundado de denuncias por abusos, acosos y otros crímenes de índole sexual.

No es sorprendente que algo así suceda, tampoco es novedad, ya ocurrió algo similar en su tiempo con Woody Allen, quien fue acusado por su hija adoptiva de violación en una carta abierta publicada en “The New York Times”. De igual modo,  el director, Roman Polanski también se vio envuelto en un escándalo similar en los años setenta. Más recientemente el productor Harvey Weinstein fue expulsado de la Academia debido a las incontables acusaciones de abusos, acosos  y violación.

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Es más o menos común que este tipo de situaciones ocurran, también es natural que estos comportamientos desaten la ira de los diversos colectivos que hacen vida en la sociedad y el mundo del cine. Sin embargo, más allá de la culpabilidad y las penas legales o morales por las que los involucrados deben responder, estos escándalos suscitan preguntas que quizás sea oportuno hacerse.

Interrogantes que nos atañen como espectadores, como público consumidor de infinidad de producciones artísticas que seguramente se verán enlodadas por las miserias de sus realizadores.

Pensemos en el caso de Kevin Spacey, quien  ha tenido una carrera llena de un sinfín de personajes y películas que cuentan historias que trascienden, relatos conciliadores, capaces de convocar las mejores emociones humanas. Debido a este escándalo, es seguro que sus películas, series y personajes que antes gozaban de la simpatía de la mayoría, terminen manchados. A los ojos de la opinión pública y por ende de todos aquellos que disfrutamos de sus representaciones en la ficción algo cambió.

En estos casos cabe preguntarse si el cambiar la mirada sobre el actor o personaje público sucede algo similar con la obra que realizó. ¿Su obra pierde valor? ¿Cómo debemos relacionarnos con las ficciones que filmó? ¿Qué es más importante: la obra de un artista o su identidad?

En el caso de Spacey, debido al escándalo, Netflix canceló “House of Cards”, la serie que protagonizaba, además la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión ha revocado el Emmy que pretendían otorgarle el próximo 20 de noviembre.

Este es un tema espinoso y complejo. Sin embargo, más allá de los pecados y crímenes que cualquier ser humano puede cometer y que son condenables desde todo punto de vista, la falta de ética de una persona, sus malas acciones, no pueden enlodar su obra, por una simple razón: quien crea no es dueño de lo creado.

La obra de un artista de verdad siempre está lejos de su realizador. Ni su autor puede enfangarla porque al momento de llevarla a cabo deja de pertenecerle.

Kevin Spacey, quien hizo “Belleza Americana” de Sam Mendes a finales de los años noventa, no puede borrar su actuación en esa película ni con un millón de escándalos. Ningún actor, actriz, músico, pintor, director o cualquier otro artista tiene la potestad de ensuciar una obra ya realizada, sus pecados y miserias personales no están relacionados con la belleza que crearon.

Claro que esto no tiene nada que ver con la censura moral y penal que deban enfrentar en algún momento. El mal es el mal, lo encarne Spacey o Madonna. No obstante, no debemos olvidar que el doctor Jekyll y el señor Hyde conviven en la mayoría de nosotros, ningún actor, director o productor está exento.

@luisauguetol