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La vida imperfecta de actrices perfectas

Actrices icónicas cuyas vidas se torcieron dando un giro inesperado

Sean Young, la protagonista del clásico Blade Runner (1982) está siendo investigada por el robo de unas computadoras portátiles en Nueva York. La noticia apareció hace unos días en los medios internacionales.

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Sean Young

Ella ha negado las acusaciones, pero lo cierto es que su carrera hace mucho que no pasa por un buen momento.

Se suponía que iba a ser una de las mejores actrices de su generación. Al menos es lo que se creyó luego de su aparición en la que ahora es una película de culto. Sin embargo, la historia ha sido otra. 

Hace unos meses, Margot Kidder, quien interpretó a Luisa Lane en Superman (1978) se suicidó luego de una serie de inconvenientes que derrumbaron su carrera y vida personal.

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Margot Kidder

Tanto Kidder como Young pasaron por etapas de adicciones al alcohol y otras drogas, lo que tuvo una incidencia directa en el desenvolvimiento de sus carreras llenas de grandes esplendores, pero de todavía mayores eclipses.

¿Quién podría prever que terminarían siendo noticia en la sección de sucesos?

El modo en que algunas estrellas de la gran pantalla terminan, a veces resulta más truculento que la trama de cualquier película de terror. Algunas vidas se tuercen y tienen desenlaces tristemente inesperados.

Creo que a todos nos afecta enterarnos del modo en que algunos actores, que fueron grandes personalidades, sepultan sus carreras y sus vidas.

Ver la destrucción de la belleza siempre desagrada. No hay nada peor que contemplar algo (o alguien) cuando ya no quedan vestigios de lo que fue.

Kidder también sufría de demencia y llegó incluso a vivir en la calle. Conoció el éxito gracias a las cuatro películas de Superman que protagonizó desde 1978 hasta finales de los años ochenta.

Sin embargo, sus desajustes personales le impidieron vivir una vida armoniosa. Y Superman no fue a rescatarla, murió sola en su casa de Livingston (Montana).

Sean Young, más allá de su rol en la mítica película de Ridley Scott, ha tenido más tropiezos que aciertos. Los escándalos personales y las malas elecciones han reducido el universo de su carrera, ella ha terminado siendo una promesa sin cumplirse.

Ambas actrices destacaron por su belleza y su talento para representar arquetipos ideales.

Con María Schneider pasó algo similar. La actriz francesa famosa por ser la protagonista de la más polémica cinta de  Bertolucci El último tango en París (1972) también tuvo una vida desastrosa y un final inesperado.

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María Schneider

Además de vivir largas temporadas presa de su adicción a las drogas y el alcohol, Schneider también padecía graves problemas emocionales. Después de su participación en la cinta de Bertolucci su vida personal y carrera cayó en picada. Ella culpaba a Bertolucci de su fracaso, ya que afirmaba que la película la había marcado. Decía que protagonizarla le ocasionó serios problemas emocionales debido a su temática de índole sexual.

Aunque siguió trabajando con directores importantes, sobre todo en Europa, su carrera nunca fue sobresaliente. Su belleza se terminó muy pronto y murió a los 58 años de cáncer de mama.

Vivien Leigh también tuvo una vida intensa y quizás no muy feliz, a pesar de que el éxito la acompañó durante casi toda su existencia. Además de buena actriz y protagonista del clásico Lo que el viento se llevó (1939), era nerviosa y tenía problemas de personalidad. Fue recluida en clínicas psiquiatras en diversas ocasiones. Su relación con Laurence Olivier fue inestable, le dio penas y alegrías en partes iguales.

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Vivien Leigh

Aunque era una trabajadora incansable, sus cambiantes estados de ánimo le ocasionaron incontables dificultades. La actriz británica murió a los 54 años de tuberculosis.

Como estas actrices hay un sinfín de casos, supongo que en ocasiones, los demonios personales pesan más que la fama, el talento y la belleza.

@luisauguetol