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Las banderas de la Colotti y la memoria viva de Chávez

…“el despejo de esa misteriosa incógnita

no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo”

Simón Bolívar / Roma, 15 de agosto 1805

 

Cuando uno se acerca a Geraldina Colotti -a través de su obra bibliográfica, de sus entrevistas, reportajes o de sus artículos periodísticos- es obvio que nos encontramos ante una militante revolucionaria que enarbola, con su puño izquierdo en alto y blandiendo las banderas de la Revolución Bolivariana, la causa del liderazgo y el pensamiento de Hugo Chávez.

Ella está entre quienes deben haber leído aquel precioso documento que en tono literariamente romanticista pronunciara Simón Bolívar en Roma, el 15 de agosto de 1805, y que es conocido universalmente como el Juramento de Monte Sacro: “Este pueblo ha dado para todo, menos para la causa de la humanidad: Mesalinas corrompidas, Agripinas sin entrañas, grandes historiadores, naturalistas insignes, guerreros ilustres, procónsules rapaces, sibaritas desenfrenados, aquilatadas virtudes y crímenes groseros; pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el enaltecimiento del hombre y para la perfectibilidad definitiva de su razón, bien poco, por no decir nada. La civilización que ha soplado del Oriente, ha mostrado aquí todas sus faces, ha hecho ver todos sus elementos; mas en cuanto a resolver el gran problema del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despejo de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo, dice el joven Simón de la Trinidad, junto a otros dos venezolanos, Rodríguez conocido más tarde, también como Samuel Robinson y Fernando Peñalver.

Poeta ella también, la camarada Colotti, declaró hace poco para Todasadentro, el semanario de las culturas en Venezuela, que su libro Después de Chávez. Cómo nacen las banderas, “es también un homenaje a nuestros caídos en las luchas armadas”, de las que ella misma participara y por las que se le sometió a juicio en Italia con una sentencia tribunalicia que la condenó a 27 años de prisión que, felizmente no culminó tras las rejas.

Su gesto, solidario y reivindicativo de todas las revolucionarias y todos los revolucionarios que han muerto en esta larga lucha de los pueblos por su liberación, expresa también una historia  que, “como marxistas” –indica Geraldina Colotti- sabemos no termina sino que los mismos pueblos la retoman “con nuevas herramientas, con nuevos métodos” con Nuevas Banderas que nacen, también con el espíritu nerudiano del Canto General: “Cada uno, delante de sus ojos / veía sus banderas. / Uno, el tiempo con flores deslumbrantes, / otro, el roído pasado, / los desgarrones de la tropa”.

La Colotti, quien termina de escribir este libro en 2017, Después de Chávez. Cómo nacen las banderas, sin dudas que se había propuesto un diálogo desde la actualidad, mediando el olvido, el dolor y las cicatrices en la conciencia dejadas por la erosión constante de la guerra mediática, posibilitando el recuerdo vivo en la poesía como forma de libertad, porque la poesía (como lo señala el investigador chileno José Francisco Valdés Yánez en su ensayo titulado Canto General o la poesía como soporte de la historia) no es un adorno que acompaña la existencia humana, ni sólo una pasajera exaltación ni un acaloramiento y diversión (sino) el fundamento que soporta la historia (…) la base para que el poeta con su don profético, abra el diálogo con las claves enterradas y cuente la historia” tal como ahora lo ha hecho la intelectual italiana Geraldina Colotti.

Desde mi particular lectura del texto que ahora presentamos y recomiendo, la presencia poética de Simón Bolívar (Juramento de Monte Sacro) y Pablo Neruda (Canto General) transversalizan los propósitos de la periodista que consigue leer el presente venezolano Después de Chávez, para reafirmar esperanzada que “Es el destino de las revoluciones el de pasar entre dificultades y obstáculos. Es nuestra elección caminar cuesta arriba, luchando como una bestia”.

Ilustración: Janet Sagado Mukarssel / Portada