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En Netflix: Contratiempo, simulaciones y puertas falsas

En la película de Oriol Paulo protagonizada por Mario Casas nada de lo que ves es lo que aparenta ser

La película de Oriol Paulo protagonizada por Mario Casas es una trampa. Desde que comienza te vende espejismos. Nada de lo que ves es real y eso es bueno.

A mi particularmente me encanta que me sorprendan, en la vida y en el cine lo inesperado si es positivo me parece más que positivo grandioso. No es agradable ver una película previsible donde puedes adivinar escena tras escena de que van los personajes. En Contratiempo eso no pasa nunca.

La tensión y el misterio que bordean la cinta desde la primera escena te atrapan hasta el final. La película sabe jugar muy bien sus cartas para que no puedas descifrar su mensaje realmente hasta la última escena.

Contratiempo se sostiene gracias a su estructura, al juego que representa para el director relatar la historia en perspectiva y usar a su antojo los elementos con los que cuenta tratando de que encajen.

“La verosimilitud se basa en los detalles, con ellos puedo convencer al mundo de que es inocente” le dicen en una de las primeras escenas al personaje de Mario Casas.

De esos detalles pretende llenar Oriol Paulo a su cinta para convencernos a cada momento y a la vez para manipularnos, lo que consigue con sobrado éxito. Aunque no se puede decir que es 100% verosímil.

Más que verosímil el largometraje es emocionante y entretenido. No tienes que creer a pie juntillas su relato ni las causalidades en las que se ven envueltos los personajes y que para algunos pueden resultar forzadas.

El cine de Alfred Hitchcock a veces posee algunas premisas traídas de los cabellos, pero no por eso deja de ser funcional. Cuando ves sus películas haces un pacto de credibilidad y te dejas llevar, sin embargo no todo parece tan real como se pretende y en ocasiones algunos elementos estorban.

Con esta cinta de Oriol Paulo sucede algo similar. Todo es demasiado fantasioso y perfecto para que podamos creerlo totalmente. Sin embargo, la cinta te ayuda para que, dentro de los parámetros de la ficción, puedas aceptar la historia que se te cuenta e identificarte con ella. No solamente vas a creer en los personajes, vas a entenderlos y a empatizar con ellos una vez termine la película.

Al estilo de Alejandro Amenábar, pero siendo un poco más efectista, Paulo nos sube a un carrusel donde nos hace feliz que nos mareen.

Finalmente, la historia de Contratiempo puede que este emparentada con la de otra cinta de Paulo El cuerpo (2012).

La venganza, sus razones e implicaciones es uno de los temas favoritos de este realizador que ama hacerte sudar frente a la pantalla. Su creatividad y nivel de inventiva lo han llevado a realizar cintas que son en sí mismas una exageración. Aunque siempre te seduce para hacerte creer por el simple placer de dejarte llevar por sus historias.

Contratiempo está disponible en Netflix. Si tengo que hacer una lista de las mejores películas españolas de los últimos veinte años la incluiría entre los primeros diez lugares.

@luisauguetol