Cuando la mentira encandila desde el flash

En días recientes propuse dialogar a partir del «fake graphics» como acción inoportuna y falaz que ha acompañado al periodismo desde su nacimiento.

El periodismo es un oficio y profesión, académicamente perfeccionado para contribuir a la hegemonía del capital como forma de pensamiento, de cosmovisión, que contribuye a que los explotados se sientan satisfechos, felices e irremediablemente convencidos de que no hay escapatoria ni forma de liberación de la sociedad de clases tal como la padecemos en el presente.

Así que la mentira noticiosa y la imagen (fotográfica o no) igualmente mentirosa, falsa, son componentes inherentes al periodismo como forma de comunicación para la dominación.

A la luz de burdos acontecimientos como el escenificado por el narcopresidente neosantanderista, Iván Duque, mostrando unas fotografías en el escenario asambleístico de a ONU, se desprende la necesidad de dialogar en la acera i.

Así observamos que no sólo de Rastrojos vive el Gobierno oligárquico, santanderista, narcoparaco y terrorista de Iván Duque, sino también de mentir.

El asunto es que el día jueves 26 de septiembre -muy orondo- en el podio de oradores que asistieron a la 74ª Asamblea de la ONU, el actual dictador uribista, Iván Duque, utilizaba el escenario mediático mundial para crear las condiciones «noticiosas» para proceder con un falso positivo a su tan ansiada invasión contra Venezuela.

Nuestra vicepresidenta Delcy Rodríguez Gómez, con firme patriotismo y agudos argumentos desmontó la farsa desde el mismo escenario y colocó en su sitio al agresor tarifado por el imperio yanqui-sionista. Duque, carente de dignidad y toda ética, salió a jugar el triste papel de traidor antibolivariano y así azuzar a las Fuerzas Armadas y paramilitares, bajo su mando, en contra del pueblo venezolano y nuestra soberanía patria.

No sorprende el recurso de mentir a través de imágenes trucadas, descontextualizadas y carentes de información oportuna y veraz.

El «periodismo» corporativo de las transnacionales al servicio de los amos del mundo echa mano de ese recurso, prácticamente desde el momento cuando la fotografía fue incorporada como recurso para la información. En la actualidad, las tecnologías de la informática y los diseños digitales, abusan hasta el paroxismo de las mismas, al punto que la detección de la verdad entre tanta falsedad, resulta tan o más difícil que «encontrar una aguja en un pajar».

¿Torpeza o convicción de que su «fake news» (o «fake graphics») surtirá algún efecto? Lo último. El delincuente que atenta contra la verdad amparado en el poder, sabe que siempre habrá una masa acrítica de alienados dispuesta a repetir lo dicho por los voceros del poder. En este caso por un presidente carente de liderazgo,ruin, identificado abiertamente con el narcotráfico y el paramilitarismo y sumiso a los intereses más oscuros del imperialismo y los amos del mundo.

Iván Duque recurrió a la fotografía inoportuna y falaz a sabiendas de lo que estaba haciendo. Su burda patraña sería desmontada inmediatamente hasta por el periódico El Colombiano, dueño de las fotos que publicó hace unos años atrás en un trabajo de investigación periodística.

El desespero del imperio yanqui-sionista por acabar con Venezuela, nuestra soberanía, y Revolución Bolivariana, le lleva a empujar a sus serviles lacayos a cumplir tareas como las que asume, sin inmutarse, el narco presidente neosantanderista Iván Duque.

El asunto está en que quienes somos amantes y defensores de la verdad y de la información oportuna y veraz, estamos ante un enemigo desalmado e inmoral que utiliza la mentira como artillería en una guerra que han desatado contra toda la humanidad y que se expresa, especialmente contra los pueblos que, como Venezuela, han destacado en la vanguardia por un mundo mejor, de justicia, igualdad y paz.

Ganar esta guerra implica, cada día, limpiar los campos minados por la mentira enemiga que quieren imponer como «verdad». La mentira imperialista encandila desde que se dispara el flash de la cámara. No podemos dar tregua, nuestro deber es vencer.

Ilustración: Iván Lira