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¿Por qué El Chavo sigue haciéndonos reír?

El Chavo se estrenó hace más de 30 años. Sin embargo, podríamos decir que ha envejecido muy bien. Cada vez que me topo con alguno de sus capítulos, aunque ya conozco de memoria sus chistes me da risa. Sus situaciones tontas y obvias me hacen gracia, me generan empatía y activan mi sentido del humor. A veces incluso me río a carcajadas como si hubiese escuchado un chiste nuevo y original. Como si las vidas de estos personajes que incluso podrían parecer ridículos fuesen reales.

Chespirito, su creador, el escritor mexicano Roberto Gómez Bolaños, ha sido elogiado en incontables ocasiones por sus creaciones ingenuas que han conectado con el público de diversas generaciones. El comediante dijo en una entrevista del año 2005 con Adela Micha: “la fórmula del fracaso es tratar de quedar bien con todo el mundo. Siempre me propuse -y lo logré- hacer lo que a mí me gustaba”. Quizás en ese compromiso de autenticidad se encuentre la fórmula de su éxito.

Si algo está hecho con el corazón, con sinceridad y sin poses, conecta de una forma natural con el público.

En El Chavo confluyen muchos elementos que nos permiten conectar con sus personajes. Por un lado está el guion, la historia simple e incluso repetitiva harta conocida por todos. Las rutinas previsibles. Por otro, están las actuaciones, todas ellas repletas de improvisación y del carácter que cada actor le imprimió durante años a sus personajes.

Diría que la mitad del éxito de El Chavo tiene que ver con la imaginación y la creatividad de Gómez Bolaños y la otra con la pasión y la entrega de los actores que hicieron realidad a los personajes.

Kiko, La Chilindrina, Don Ramón, Doña Florinda y el resto de los habitantes de la vecindad están caracterizados con tanta verdad y buena energía que el paso del tiempo mantiene intacto el buen resultado que plasmaron juntos en la pantalla chica.

Los comediantes, para ser buenos, no deben tener miedo al ridículo. Precisamente esto sucede en El Chavo. Ninguno de los actores teme hacer lo necesario para hacerte reír, para dar con el tono del personaje sin importar cuán absurdo sea.

El Chavo es ingenuo y bastante tonto. Su argumento es simple y reiterativo, pero a la vez en esa simpleza se oculta una gran complejidad. No hay nada más difícil que hacer reír. Como el amor, el humor es una de las cosas más inexplicables de la vida.

¿Por qué nos da risa algo? ¿Por qué nos entretiene? ¿Por qué nos llena de buena vibra? Quizás no exista una razón racional.

“Si nos conmueve con suficiente hondura es algo más que una película”, escribió el crítico de cine Roger Ebert. Esta frase aplica muy bien a El Chavo. El programa sigue conmoviendo, supongo que es mucho más que una vieja comedia de televisión.

@luisauguetol

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