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Votos, botas y vetas

Los procesos que están en desarrollo por Nuestramérica hoy en día, son de muy vieja data en sus orígenes y nada indica que con la salida de Moise del Gobierno en Haití, de Piñera en el de Chile, de Moreno en Ecuador o las obvias victorias electorales de Fernández en Argentina y Evo Morales en Bolivia, se despeja el panorama y podemos empezar a cantar victoria.

Tampoco se trata de banalizar esos ni ninguno de los hechos que la dinámica económica, social, política y militar van haciendo evidentes y que llenan de optimismo o pesimismo a una u otra clase en confrontación según sus intereses genuinos.

El camino de resistencia indígena, esclavizada negra y mestiza afrodescendiente, junto a fuerzas sociales, políticas y económicas productivas aliadas, va a seguir sus caminos dialécticos de confrontaciones entre clases, hasta alcanzar la victoria final.

Veamos. Es verdad que cada país, cada Estado, cada Formación Social está caracterizado por múltiples determinaciones propias. Pero, dentro del sistema capitalista mundial y las relaciones de producción determinadas por la explotación por parte de la minoría dueña de los medios y todas sus riquezas sobre la inmensa mayoría que no es dueña de nada sino de su fuerza de trabajo, la historia se define bajo esos perfiles de luchas.

Pero las muchas y variadas determinaciones que hacen diferentes -por ejemplo- a Chile de Haití, pese a que ambas naciones se encuentran hoy en confrontaciones frontales entre pueblos que han decidido tomar las calles y las infraestructuras de poder para demostrar sus descontentos por sus gobiernos que -en ambos casos- han marginado, discriminado y oprimido a sus pueblos para privilegiar a los dominadores, a los explotadores, a los amos del mundo, a los capitalistas y a sus organismos de ejecución como el FMI y el Banco Mundial.

Las «distancias» formales que pueden escribirse al referirse a un país u otro, de nuestro ejemplo, no pueden ni deben invisibilizar la complejidad de lo real, que les une dentro del mismo sistema de dominación capitalista que ambos padecen por igual.

Sobre lo que deseo llamar especialmente la atención en este Diálogo de hoy, es que con votos o con botas: enfrentándose opuestos electores (según los mecanismos y normas «democráticas» de cada país) u opuestos de rebelión y represión social confrontados dentro de regímenes altamente violentos y represivos (como en los casos de Chile o Haití), la veta de esperanza que hoy se observa en los pueblos de Nuestramérica enfrentados al capital con expresión neoliberal, al Fondo Monetario Internacional o al Banco Mundial, universaliza y une las luchas de un mismo pueblo que, en escénica, es trabajador, conforma al mismo proletariado.

Sólo si observamos sin egoísmos, sin fraccionalismos, sin sectarismos y con verdaderos criterios de unidad, lo que están protagonizando hoy los pueblos de la Patria Grande, podremos avanzar en la definición de líneas políticas para alcanzar la independencia definitiva, la liberación del yugo imperial del capital y la construcción del socialismo.

Unidad, unidad y más unidad para poder vencer.

Ilustración: Iván Lira