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@Capuskicapubul tiene casi 7 mil seguidores

Si algo caracteriza la llamada crisis política que se vive actualmente en Venezuela es el protagonismo que en ella tiene la actividad en Internet, específicamente en las “redes sociales”. Twitter se ha convertido en un espacio central de una diatriba política que se vive en parte en la realidad y en parte a través de la virtualidad de la red.

[Lee el artículo Todo tipo de cuentas llenan el twitter en Venezuela]

Otro fenómeno producto de los últimos acontecimientos políticos lo constituye la creación una cuenta de Twitter creada para burlarse de un error de dicción cometido por el presidente Nicolás Maduro en medio de un discurso en uno de sus mítines políticos haya logrado en menos de un mes alcanzar más de 6 mil seguidores, de los cuales más de 5 mil los obtuvo en las primeras 2 semanas de actividad.

La cuenta Twitter @capuskicapubul fue creada el 16 de febrero de 2014 haciendo alusión a un error del presidente Maduro en un discurso el día anterior. También hay menciones del ‘error’ como capuskucabul. Maduro, en una concentración en la avenida Bolívar de Caracas con motivo de hacer un llamado a la paz luego de los sucesos del 12 de febrero, cuando hacía referencia a las acusaciones que se le hacían de parte de la oposición, intentó decir: “La única culpa que yo tengo…”; pero, como en ocasiones anteriores, se le enredó la lengua por unos instantes y pronunció algo como: “la única-pusqui-cabul…”.

El video de ese fragmento del discurso constituye el primer tuit de la cuenta @capuskicapubul, creada el domingo 16 de febrero, es decir, un día después del referido discurso.

A partir de allí, la cuenta fue dedicada a hacer chistes usando la palabra creada aparentemente por el Presidente. El centro de los chistes es mayormente ridiculizar al propio Nicolás Maduro, pero también se crean chistes en torno a la propia palabra como un personaje de ficción o un concepto creado que puede asumir múltiples significados. Algunos ejemplos. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero lo más interesante es que @capuskicapubul, una cuenta de broma que no tiene ni un solo tuit escrito “en serio”, ni con información concreta sobre algún hecho o tema, tiene al día de la redacción de esta nota (15 de marzo) 6.680 seguidores. Esa cantidad puede parecer poca comparada con los cientos de miles o millones de seguidores de otras figuras públicas, pero hay datos concretos que evidencian que no son poca cosa:

– Tiene el doble de seguidores que @ZUMTV, la nueva televisora de Ministerio de la Juventud. (2.273 seguidores, en Twitter desde el 29 de diciembre de 2013)

– Tiene casi 6 veces la cantidad de seguidores de @CamaraSegVe, la Cámara de Empresas Aseguradoras de Venezuela (1.684 seguidores, en Twitter desde el 14 de octubre de 2011)

– Tiene casi la misma cantidad de seguidores que @CiudadVLC, Ciudad Valencia, diario de circulación regional del estado c Carabobo. (6.575 seguidores, en Twitter desde el 2 de septiembre de 2012)

– Tiene más de 3 veces la cantidad de seguidores que @WilmerRuperti, fmosos empresario venezolano. (2.062 seguidores, en Twitter desde el 15 de octubre de 2010)

– Tiene 2 mil seguidores más que @ColombeiaTV, la televisora del ministerio de Ciencia y Tecnología. (4.496 seguidores, en Twitter desde 13 de noviembre de 2012)

– Tiene casi 6 veces la cantidad de seguidores de @doctorpolitico, Luis Enrique Alcalá, famoso analista político venezolano. (1.879 seguidores, en Twitter desde el 29 de junio de 2010)

Es evidente que una cuenta como @capuskicapubul, con una constante aunque no exagerada actividad (tiene un promedio de alrededor de 10 tuits por día), con mensajes creativos y gracias a la oportunidad generada por un escenario sociopolítico particular, ha logrado convertirse en un hecho llamativo para quien le interese detenerse a analizar los eventos sociales y comunicacionales.

Dicen que es idiosincrasia de los venezolanos hacer chistes aun de las situaciones más difíciles. Ejemplos como el de @capuskicapubul podrían hacernos pensar y preguntarnos si la forma de hacer política en Venezuela tiene que ver cada vez más con esa característica o qué tanto asocian los venezolanos la información política con el humor, la burla y el chiste.

Desde La Plaza/ AG

 

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