Las Maras Salvatruchas: La verdad de su origen

Lo primero que debes saber es que en Honduras está ocurriendo una emergente migración (si aún no sabes el por qué haz click aquí), lo segundo es que existe una poderosa pandilla llamada Las Mara Salvatruchas 13 (MS-13), que no nació en Latinoamérica -como te lo han hecho creer- y hoy te diremos su verdadero origen, así que presta mucha atención. 

Las MS-13 es una organización internacional de pandillas que nació en calles oscuras de los ángeles durante la década de los 1980. Surgió entre inmigrantes a causa de las múltiples amenazas de pandillas de chicanos y afro-americanos y  con el tiempo se expandió por otras regiones de Estados Unidos. 

Antes de ser «Mara Salvatruchas» se hacían llamar Mara Stoners: Mara porque en El Salvador significa «un grupo cercano de amigos» y “Stoner” por fumar marihuana. ¿Cómo se les reconoce? En Centroamérica ellos están repletos de tatuajes con la identificación, de «La Mara Salvatrucha» o «MS-13», en países de Europa, sus tatuajes están escondidos dentro del labio (para no dar sospecha).

10 años después sus miembros, en vez de ser encarcelados, fueron deportados por Estados Unidos a Latinoamérica y su crecimiento es cada vez mayor, tomando el control del Triángulo Norte de Centro América (Honduras, Guatemala y El Salvador) y México. Una parte se encuentra en Canadá y otra al sur de Europa, específicamente en Italia y España.

Lo más impactante es cómo Estados Unidos ha aprovechado durante décadas esta terrible situación para desprestigiar a los latinos, colocándolos en un primer plano y haciéndolos causantes de la desgracia, cuando la única y absoluta verdad es que Estados Unidos es la madre de la delincuencia callejera que se ha plagado en el  triángulo del norte. 

El Triángulo Norte de Centro América es una de las zonas más violentas del mundo y con alta tasa de criminalidad plagada por estas pandillas. El nivel de violencia ha sido la escapatoria para los hondureños que no obedecen sus normas, pero prefieren huir de su país nativo, que morir dentro de él.

Entonces, aquí la respuesta: Estados Unidos es una fachada que le ha hecho creer a los jóvenes que es el país que ellos necesitan, dañando el futuro de Latinoamérica y denigrando al latinoamericano, cuando la juventud contestataria que existe en este continente recibe una educación igual -o mejor- que la que ofrece Estados Unidos. Sabia rebelión que ha sabido sobrellevar los daños que el mundo gringo les ha «obsequiado» injustamente. Para ellos fue y es mejor deportar que hacer justicia y luego culpar a los latinos de las cosas que aprendieron en Norteamérica. 

Según informe de Médicos Sin Fronteras (MSF) estima que unas 500.000 personas abandonan el Triángulo cada año con destino a Estados Unidos. Una parte solicita asilo como refugiados en México a causa de los peligros que existe dentro de la ruta hasta la primera potencia, donde cerca de 7 de cada 10 inmigrantes son víctimas de violencia. Muchos en su viaje son deportados, y otros, mueren. Un 50% de los centroamericanos que cruzan México confiesan a MSF que han dejado sus países debido a razones relacionadas con la violencia, ya que vivir en su país es vivir bajo el yugo de las pandillas. Muchos hondureños son obligados a ser parte de sus negocios; transportar droga e incluso ser integrado en la banda. Si alguno que fuese llamado no cumple los mandatos de Las Maras, podría costarles la vida.

La mezcla de miseria, violencia y desesperanza que les otorgó Estados Unidos desde hace años, es la causa de que hoy en día el Triángulo Norte es un territorio de reproducción de Maras difícil de eliminar, y más con las constantes amenazas de Donald Trump, quién ha trabajado con gran esfuerzo en cerrarle las puertas a los hondureños.

Aún existen jóvenes dispuestos a luchar, trabajar y salir adelante por un mejor futuro en Latinoamerica, que asumir el riesgo de emigrar a un país en donde no obtendrán un trabajo digno y una mejor oportunidad de vida. 

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