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Consejos de Julio Cortázar para quienes quieren escribir historias

Escribir es todo un arte, no sólo por su técnica y su estética, sino por la valentía que requiere exponerse y perder el control de la obra cuando sale publicada (en el soporte que sea) y queda a merced de la interpretación de los lectores.

Son muchas las personas que tienen claro su camino: quieren escribir porque creen tener algo qué decir. Sin embargo, ese grupo de valientes va decantando por el temor a no cumplir con la meta, a no ser aceptados u ovacionados, a dar como resultado una historia fallida.

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Pero a escribir se aprende escribiendo. No hay nada más acertado que el ensayo y error. Se va mejorando con la práctica, con la crítica, con la relectura y reescritura.

A escribir también se aprende leyendo. No es casualidad que los grandes escritores son lectores voraces. Leer mucho y escribir bien van de la mano.

Y también tenemos los consejos de los grandes. Hay textos imprescindibles sobre la técnica de escritores legendarios como Horacio Quiroga, Gabriel García Márquez o Ernest Hemingway, entre muchos otros.

En este caso, podemos invocar a Cortázar, quien además de lector voraz y gran escritor, fue un estudioso de la técnica.

Existen muchos textos de Cortázar producto de clases y conferencias en los que se sumergía en los caminos del escritor, en lo que él consideraba los pasos a seguir para producir buenas historias. Es de Cortázar aquellas descripciones tan atinadas sobre el cuento como su esfericidad (una figura perfecta donde nada sobra, ningún elemento es gratuito) y el nocaut (la novela se gana por puntos y el cuento por nocaut, decía).

Del cuento breve y sus alrededores y Aspectos del cuento, son dos de sus textos más estudiados y leídos por quienes aspiran a ser grandes contadores de historias. Ambos textos son ejemplo de estos consejos.

Cortázar nos dice, por ejemplo, que en la literatura no hay temas buenos ni temas malos, solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema:

“Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka”.

De hecho:

“Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector, y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes. Lo que hay es una alianza misteriosa y compleja entre cierto escritor y cierto tema en un momento dado, así como la misma alianza podrá darse luego entre ciertos cuentos y ciertos lectores”.

También nos aconseja que un buen cuento debe tener presente tres elementos fundamentales: significación, intensidad y tensión.

“La idea de significación no puede tener sentido si no la relacionamos con las de intensidad y de tensión, que ya no se refieren solamente al tema sino al tratamiento literario de ese tema, a la técnica empleada para desarrollar el tema. Y es aquí donde, bruscamente, se produce el deslinde entre el buen y el mal cuentista”, explica Cortázar.

No existen leyes rígidas que develen los secretos de un buen cuento. Lo importante es el manejo del tema a elegir y la forma de contarlo. Puede ser grandes historias fantásticas o pequeños retratos cotidianos, pero lo que cuenta en realidad es no perder la atención de quien nos lee.

Mientras se afina la técnica, se debe practicar y atreverse a fallar, porque la peor historia de todas es la que no se llega a contar.

Entonces, quienes quieren escribir ¿se atreven? ¡No lo piensen más! A llenar la página en blanco se ha dicho que lo demás viene por la constancia y la determinación

DesdeLaPlaza.com/  Gipsy Gastello

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@GipsyGastello