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Hedukasion

Hay quienes la tienen, hay otros que la buscan y están los que la necesitan. No necesariamente tiene que venir en el formato de “Manual de Carreño” ni el Gran Larousse ni como “El Libro Gordo de Petete”, pero lo cierto es que es la carta de presentación de todos nosotros.

No se trata únicamente de hablar bien, articulado, con una riqueza en el léxico que los grandes literatos envidiarían, no. Se trata de la preocupación y la voluntad de investigar y averiguar la correcta ortografía y/o pronunciación de las palabras.

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Dios te bendiga esa labia

Sin importar el grado de instrucción, la educación puede abrir muchas puertas y a veces hasta piernas. El poder de “la lora” mueve montañas y supera las barreras de algunas etiquetas que la sociedad impone a la hora de cortejar o de enamorar a otro.

Se han preguntado alguna vez cómo es posible que una chica linda esté al lado de un chico no tan lindo, puede que hayan influido muchas razones para que esto haya ocurrido, pero créanme que un hombre puede levantarse a una bella mujer, no por sus posesiones sino por colocar palabras y frases en los momentos más indicados.

Para ello debe poseer una imaginación y un recurso discursivo extenso y rico en adjetivos, calificativos, mucha imaginación para recrear historias en las que sus intenciones les lleguen al alma.

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El uso de palabras claves y no tan trilladas, son infalibles, inteligencia emocional, conocimiento del elemento, análisis del entorno y otros bichos raros lograrán en gran porcentaje que logres conquistar a alguien usando la lengua.

Esenciales

Un “buenos días” puede cambiar el humor de cualquier persona, así no sea correspondido, dígalo fuerte y claro al entrar a la camionetica, lugar de trabajo o cualquier otro sitio, combinado con una sonrisa.

Pedir permiso o decir “por favor” son determinantes para el logro de los objetivos, en la mayoría de los casos (no funcionaba mucho cuando mi mamá me pedía que por favor arreglara mi cuarto, pero eso no viene al caso).

Los buenos modales son símbolo de respeto y consideración por el otro, a pesar de que varíen según las culturas. En la mesa, en algunos países, eructar luego de haber comido significa que disfrutaste del alimento; al igual que comer con las manos, echarse peos y otros casos más extremos.

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Utilizar de forma correcta los cubiertos y saber de qué lado va cada uno, es un conocimiento que no todos manejamos pero que intentamos comer con la boca cerrada y sin montar los codos en la mesa.

Estos códigos de conducta son incrustados en la sociedad por medio de la familia, formación escolar y más que todo el sentido común, porque dar el asiento a un viejito o a una mujer embarazada en el metro ¡no debe pedírtelo nadie!

Las normas del buen hablante y del buen oyente se han perdido más que el hijo de Lindbergh, escuchar al otro se ha convertido en toda una proeza que pocos logran. Las conversaciones se convierten en monólogos obligados, porque ya no se respetan ni los derechos de palabra en la Asamblea Nacional, ¿qué quedará pa’ uno?

Flojera mental

A la hora de escribir la cosa se pone fea, fea. Particularmente un error escrito me genera una terrible urticaria y pierdo toda esperanza en la humanidad. Lamentablemente la buena ortografía escasea y no hay voluntad para reparar el daño que han hecho las redes sociales que te obligan a comprimir en 140 caracteres lo que se quiere decir.

Los diccionarios y enciclopedias se llenan de polvo en las bibliotecas, hasta los buscadores online han reducido sus visitas, mientras la Real Academia Española continúa incluyendo algunos palabras y expresiones que por muchos años hemos conocido como un error garrafal.

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En algún lugar de La Mancha están todos los grandes de la literatura haciendo tirabuzones en sus respectivas urnas, al ver cómo hemos destrozado nuestro idioma.

DesdeLaPlaza.com/ Victoria Torres