Desde La plaza » RAÍZ » Divina Pastora: Devoción y tradición larense que arriba a 162 años de historia

Divina Pastora: Devoción y tradición larense que arriba a 162 años de historia

Divina Pastora

La Ciudad de los Eternos Crepúsculos, Barquisimeto, y su vecina población, Santa Rosa, como parte de su tradición histórica, viven este sábado 14 de enero, la procesión 162 a la devoción mariana más grande de Venezuela: la Divina Pastora.

Desde la noche anterior con la vigilia mariana y luego muy temprano el pueblo larense, visitantes del país y otras naciones, se dan cita en el tradicional maratón que precede la celebración religiosa. Acto seguido, con el acostumbrado toque de campanas y las celebraciones eucarísticas, los feligreses acompañarán a la “pastorcita” desde su hogar en Santa Rosa hasta la Catedral de Barquisimeto. Son 7.5 kilómetros de recorrido y una cifra de participación de más de 3 millones de personas.

Niños, niñas (ataviadas generalmente de pastorcitas), jóvenes y adultos, acompañan desde el pueblo de Santa Rosa a la Divina Pastora, con cánticos y oraciones que caracterizan la tercera procesión mariana, luego de la Virgen de Guadalupe y Virgen de Fátima, respectivamente, con mayor cantidad de feligreses congrega en todo el mundo.

162 años caminando por la fe

La historia de la Divina Pastora se remonta al momento cuando el artista Alonso Miguel de Tovar recibió el encargo del sacerdote capuchino Fray Isidoro de Sevilla para pintarla. A éste último la Virgen se le había revelado en sueños y se había manifestado en una bella y espectacular imagen donde vestía un sombrero pastoril y cubierta por un mágico manto azul sosteniendo en su mano izquierda al salvador, Jesús, Hijo de David. En el ensueño la madre de Jesucristo apoyaba su mano derecha sobre un cordero.

De acuerdo a la historia, el escultor Francisco Ruiz Guijón esculpió la imagen en tamaño natural de la amada Virgen que luego hacia el año de 1705 fue llevada hacia la población de Sevilla, España en una representativa procesión.

En Venezuela, específicamente en Santa Rosa, la tradición se originó cuando en 1736 el párroco Sebastián Bernal, encargó a Ruiz Guijón una réplica de la Inmaculada Concepción. Por razones desconocidas llegó la imagen de la Divina Pastora que al tratar de ser cambiada se negó provocando que el cajón donde era transportada se volviera pesado haciendo imposible su traslado. El hecho además se interpretó como una señal divina de que la Virgen quería quedarse en Santa Rosa.

La devoción mariana se acentuó cuando hacia el año 1812 durante el fatídico terremoto, casi todo el templo de Santa Rosa fue destruido y tan solo quedaron en pie algunas paredes y la imagen de la Divina Pastora. Los habitantes nuevamente tomaron este hecho como una revelación del cielo. Sin embargo, el acontecimiento que sellaría la tradición religiosa se produjo durante el año de 1855.

Una terrible epidemia de cólera azotó las tierras larenses donde murieron decenas de personas. En un clamor desesperado la población sacó la santa escultura para pedir sanación además del sacerdote Macario Yépez, afectado también por el mal, quien ofreció su vida a cambio del cese de la enfermedad. Milagrosamente la epidemia llegó a su fin y automáticamente inició la histórica celebración. El 14 de enero de 1856 fue el primer año de la procesión mariana más grande de Venezuela.

Renovación de una creencia

Por ser una imagen articulada y no un lienzo, parte de las expectativas que guardan los feligreses los días previos al 14 de enero es sobre el vestido que llevará puesto durante la procesión. De la elaboración de la indumentaria completa (blusa, falda y manto) anualmente se encarga un grupo de apostolado y no en pocas ocasiones las telas con las que los confeccionan son traídas del exterior. Por eso, no es extraño ver encajes franceses o suizos y rasos italianos o españoles.

Siempre es el mismo corte, lo único que cambia es la tela y el bordado, resaltó el diseñador Daniel Brito.

Hay quienes creen que cuando la visten de colores como el vinotinto el rostro luce de un tono más oscuro y cuando lleva uno rojo, más claro.

El Niño Jesús que lleva la Virgen en el regazo usa faldellín, escarpines bordados o zapatos.

La Divina Pastora siempre lleva zapatos, calza 36 y esa es la única diferencia respecto a la réplica, pues esta usa calzado número 37.

El vestuario de la Virgen para su visita 161 fue diseñado por las hermanas Claudia y Yamile Arias y se entregó como regalo, parte de la tradición, el 7 de enero.

Para este año la Divina Pastora exhibe un traje verde claro con detalles dorados, en el bordado se puede apreciar la figura de un pelícano alimentando a sus crías, representando el sacrificio de la Eucaristía de Cristo. Mientras que en el vestido del niño se puede contemplar el ícono de San José, en representación de la Zona Pastoral San José Obrero.

Uno de los trajes elaborados en la última década que mayor resonancia ha tenido fue el de 2015, cuando el diseñador barquisimetano Luis Perdomo lo ideó por petición de la congregación de los salesianos encargados de la donación.

7.5 kilómetros de fe cristiana

Este año se recorrerán los tradicionales 7.5 kilómetros que comprenden desde la simbólica población de Santa Rosa, a las afueras de Barquisimeto, hasta la Catedral Metropolitana de la Capital Musical de Venezuela, donde se efectúa la tradicional celebración eucarística.

A lo largo del recorrido los feligreses encontrarán distribuidos 11 puntos de Comandos Logísticos donde se ofrece hidratación, frutas y Primeros Auxilios. Este año estarán ubicados en la avenida Lara, frente a residencias Tiuna Park; la avenida Lara, frente al Centro Comercial Río Lama, frente al Centro Comercial Churún Merú; carrera 19, frente a la plaza Macario Yépez; avenida Morán, con esquina de la carrera 23; avenida Venezuela con esquina de la calle 8; avenida Venezuela, entre calles 10 y 11; avenida Venezuela entre calles 14 y 15; avenida Venezuela con callejón 20A; avenida Venezuela, entre calles 23 y 24; y avenida Venezuela entre calles 27 y 28.

Además, en toda la capital larense, los caminantes de la fe encontrarán las tarimas donde el pueblo ofrece también presentes que van desde agua hasta el delicioso mondongo venezolano. Esta costumbre se realiza como parte de los agradecimientos a la “pastorcita” por los favores recibidos.

Las fuerzas policiales se desplegarán para custodiar el recorrido. En tal sentido, 1740 funcionarios (1287 de PoliLara) acompañarán a todos los feligreses en el camino de la fe que estará amenizado por grupos locales, solistas e intérpretes de música venezolana los cuales cada año rinden tributo a la Excelsa Patrona.

Divina pastora

 

15977782_1015480661890994_1924652346364439789_nDesdeLaPlaza.com/El Impulso/Globovision/JT