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Comer versus alimentarse

Muchas veces se confunde alimento con comida, y se deja a un lado el aspecto nutricional, el efecto a la salud que causa lo que uno se come, hemos creído que alimentarnos es llenar el estómago, quedar sin hambre, pero muy lejos estamos de entender el verdadero concepto de lo que significa “alimentarse”.

En Venezuela pasamos de la desnutrición a la malnutrición sin darnos cuenta, las mejoras en las capacidades económicas de la población en general, hizo que todos pudiéramos acceder a la comida que había en los supermercados, y sin percatarnos que por más que pudiéramos comprarla no era lo más sano para alimentarnos.

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El consumo de grasas, harinas, azúcar y alimentos repletos de químicos, se hizo cotidiano, la cultura de la fritura, la pasta, el pan, las mayonesas, las gaseosas, los jugos artificiales, entre otros, es el pan nuestro de cada día, y la obesidad es cada vez más normal entre nosotros, lo peor es que hoy en día cuando la inflación nos aprieta, la escases de productos industrializados se hace cada vez más común, creemos que no tenemos nada que comer, y me pregunto ¿no se nos estará haciendo un favor? Porque hacer que escasee todo aquello que comemos pero que no nos alimenta más que un problema es un beneficio.

Hoy no solo contamos con la oportunidad de producir lo nuestro, de deshacernos de las marcas transnacionales que nos alienan y nos quitan la oportunidad de desarrollar la verdadera industria nacional, además tenemos la grandísima oportunidad de cambiar nuestros hábitos alimenticios por unos mejores, más sanos y naturales, sobretodo más apegados a nuestro potencial productivo, pues las corporaciones transnacionales de alimentos están muy lejos de impulsar la producción nacional, ya que su trabajo se basa en la importación de materias primas que luego transforman, envasan y distribuyen , pero que para nada hacen que nuestras tierras sean productivas, eso no se puede catalogar como producción nacional sino más bien adoctrinamiento para el consumo de alimentos industrializados de origen importado, bajo la oferta engañosa de hecho en Venezuela.

Alimentarse y comer tienen entonces una gran diferencia, es hora de comenzar a alimentarnos, de tomar en cuenta el aspecto nutricional de los alimentos, de balancear nuestras comidas y hacer del comer un acto saludable, pero mientras sigamos mendigando un paquete de harina pan o un litro de aceite, estaremos muy lejos de hacerlo.

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El consumo de vegetales y productos envasados más naturales o artesanales, sin tanto aditivo químico o sabores artificiales, y el impulso de una cultura alimentaria más autóctona no solo nos hará más saludables, también nos hará más productivos y por supuesto mas nacionalistas, reconocedores y creadores de nuestra propia cultura.

DesdeLaPlaza.com / Rómulo Hidalgo