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Siete pensamientos que bloquean la creatividad de una persona

Siempre hemos pensado que las personas creativas son especiales o poco comunes, pero lo cierto es que todos somos capaces de tener ideas increíbles que pueden cambiar al mundo. Existen pensamientos que bloquean la creatividad y aquí te los enumeraremos.

La diferencia entre los que se consideran creativos y quienes no, suele ser en muchos casos sólo psicológica. Es decir, la persona mentalmente se impone a sí misma ciertas barreras para impedir liberar su creatividad.

A continuación presentamos siete pensamientos que bloquean la creatividad:

Pensar que necesitas saberlo todo

Muchos creen que para poder realizar una idea creativa, antes hay que saber todo lo relacionado con ésta. Sin embargo, es imposible conocer todo sobre algo en particular, por lo cual ese aprendizaje teórico se vuelve interminable y es posible que nunca te animes a actuar y hacer lo necesario para realizar tu proyecto.

Permítete dejar a un lado tu exigencia de saber y atrévete a actuar. Comienza poco a poco sin temor a equivocarte y no muestres tu trabajo a otros. En cualquier caso, lo importantes es que empieces a darle forma a esa idea.

No creer en ti mismo (a)

La falta de confianza en uno mismo la principal amenaza para la creatividad. En el mundo hay miles de personas creativas que no liberan su potencial porque viven llenas de dudas, cuestionamientos sobre su capacidad y una autoexigencia que a veces va más allá de lo humanamente posible.

Si este es tu caso, intenta cultivar la confianza en lo que piensas y haces. Haz conscientes los pensamientos que surgen cada vez que espontáneamente te animas a hacer algo. Si a la par de este deseo hay alguno de crítica o duda, obsérvalo y a continuación déjalo ir. Si es posible, reemplázalo por otros en los que te des cuenta de que sí puedes lograr lo que te propones, que no pasa nada si te equivocas y que estás haciendo lo mejor posible.

“No es el momento adecuado”

Otra idea muy común en torno a los proyectos creativos es que hay un momento “adecuado” para comenzar con algo que siempre has querido. Entonces, hay personas que dedican su tiempo y su energía a planear hasta el más mínimo detalle y aplazan la realización de su idea hasta un período de su vida en que creen que tendrán el tiempo suficiente para entregarse de lleno a esta actividad.

En realidad cualquier momento es bueno para hacer lo que quieres. No vivas esperando las mejores condiciones para realizar tu proyecto, pues es probable que nunca se presenten. Más bien comienza a realizar lo que quieres y poco a poco sobre la marcha, encuentra la mejor configuración posible para dar vida a tus ideas.

Buscar obsesivamente la perfección

La búsqueda de la perfección puede ser un motor del trabajo creativo siempre y cuando no te impida actuar. Cuando esta se convierte en una exigencia severa e insaciable, suele paralizar la creatividad y provoca que la persona deje de estar satisfecha con lo que hace.

Existe un equilibrio delicado del cual vale la pena estar siempre atentos. Ten en cuenta que la perfección se alcanza con la práctica y la experiencia. No te decimos que no aspires a la perfección, sólo cuida que ésta no te impida actuar.

Sentirte abrumado

Hay personas que antes de comenzar un proyecto creativo reúnen tantas cosas que al final todo eso les impide moverse y realizar su idea. Estas cosas pueden ser materiales o simbólicas. Hay quienes se llenan de preguntas y de dudas; otros de ideas o de referencias del trabajo de otros; algunos de los materiales que creen que necesitarán, y así sucesivamente.

A veces se piensa que hacen falta todo tipo de recursos y preparativos, cuando en realidad el único requisito imprescindible es uno solo: el atrevimiento a hacer lo que se desea.

El miedo al fracaso

Este es una de las respuestas más comunes frente al impulso creativo. Muchas personas abandonan sus sueños por temor a fracasar y quedarse en el camino.

Lo más probable es que este temor venga de la angustia inconsciente por hacer lo que queremos y no lo que se supone que debemos hacer. Atreverse no es garantía para triunfar, pero si te animas a hacer lo que quieres, es muy posible que obtengas dos o tres lecciones sumamente valiosas que podrían transformar tu vida.

Miedo a la incertidumbre

Otro miedo común de las aventuras creativas: no saber qué va a pasar después. Este es propio de las personas que quieren tener todo bajo control. No obstante, la creatividad es justo lo opuesto. Si bien el trabajo creativo depende en buena medida de la perseverancia y la disciplina, su otro elemento fundamental es la espontaneidad y lo imprevisto. Con esos ingredientes, un proyecto creativo es forzosamente incierto en al menos cierto grado.

Si tienes en mente una idea y tienes estos pensamientos que bloquean la creatividad, sácalos de tu mente y no pierdas el tiempo. Recuerda que ellos son tus mayores enemigos de tu proyecto.

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