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Al Pacino ya tiene 78

Al Pacino, el legendario actor de Hollywood cumplió 78 años

 

Las malas actuaciones son el cáncer de cualquier producción. Los buenos actores son tan necesarios para el cine que cuando una película no cuenta con ellos se nota. Son los encargados de hacernos creer -o no- las historias que se nos cuentan.

No todos los que aparecen en ficciones son actores. Aunque Instagram diga lo contrario, medir un metro noventa, tener curvas de infarto, prótesis o millones de seguidores no convierte a estrellas de tele en actores.

Como espectador me he dado cuenta que la actuación es un oficio serio y se nota a leguas quien sabe ejercerlo y quien simplemente se encarga de mostrar su bella figura o leer bien sus libretos en escena.

Ni todos los buenos actores son famosos ni todos los famosos son buenos actores.

Al Pacino es una excepción de esa regla: es famoso y es uno de los mejores actores de todos los tiempos.

Un buen actor enciende con su talento la cámara, inspira, te deja a  través de  su interpretación una parte de sí mismo, una huella indeleble. Al Pacino se ha convertido en un paradigma dentro del mundo de la interpretación.

Comenzó su carrera en los años sesenta, pero a comienzos de los setenta ya estaba protagonizando El Padrino. Su Michael Corleone es una de sus más emocionantes interpretaciones. En la película, Michael comienza siendo un muchacho honesto, con aspiraciones y buenas intenciones. Luego se transforma y esto se refleja hasta en el modo de mirar del personaje. Un buen actor transmite utilizando su cuerpo, incluso a través del gesto más leve y sutil, eso hace Pacino.

En 1973, protagonizó Serpico y después Tarde de Perros (1975) donde encarna a John S. Wojtowicz, quien en 1972 asaltó el Chase Manhattan Bank, para obtener el dinero que le permitiría realizarle una operación de cambio de sexo a su pareja.  Toda la controversial situación es recreada en la película, donde comparte créditos con John Cazale.

En 1977 protagonizó la cinta de Sydney Pollack, Bobby Deerfield, un drama romántico sobre un corredor de autos. En 1979 fue Arthur Kirkland en Y justicia para todos donde comparte créditos con Lee Strasberg. 

Esta es una de sus mejores películas, su personaje, un abogado, se descontrola al tropezarse con “la justicia”. El joven Pacino demuestra toda su vehemencia y energía en este filme.

Años después vendría una de mis favoritas, Scarface (1983) donde el megalómano Tony Montana nos permite descubrir las características de los hombres enloquecidos por los excesos y las ansias de poder.

Uno de los méritos de Pacino es su capacidad para hacerte vivir a través de los personajes que interpreta. Es versátil, divertido y se nota que tiene una pasión real por el ejercicio de la interpretación: “actuar es liberar tus instintos” dijo en una entrevista para El Mundo.es en el año 2015.

Y bien que sabe liberarlos para meterse en la piel de personalidades disimiles y polémicas.

Nombrar sus grandes películas es un ejercicio casi interminable, son muchas: Sea of Love (1989), Frankie y Johnny (1991), Perfume de mujer (1992), Carlito’sWay (1993), Heat (1995), DonnieBrasco (1997), El abogado del diablo (1997) y un muy largo etcétera.

En los últimos años ha tenido algunos desaciertos en el cine, también ha hecho teatro, ha dirigido, su curiosidad y ansias de crear no se detienen.

Ahora que ya tiene 78 años y que el reloj no deja de avanzar viene a mi mente la frase de la famosa canción del extinto grupo español Mecano: “los genios no deben morir”.

Afortunadamente siempre queda el cine y en él todos son eternos.

@luisauguetol