Desde La plaza » Columnistas » Netflix: Desmelenada (2018) La “perfección” del cabello liso

Netflix: Desmelenada (2018) La “perfección” del cabello liso

Nappily Ever After

La película expone la idea de perfección que se esconde tras el canon de belleza establecido

Nappily Ever After la nueva película de Haifaa al-Mansour para Netflix expone un tema tabú, un secreto a voces, y no solamente en la sociedad norteamericana, también en este lado del mundo. El conflicto que representa ser negra y alisarse o no el cabello puede parecer superficial, pero no lo es.

Hace unos años, la dominicana Carolina Contreras, mejor conocida en internet como Miss Rizos,  creó un blog para compartir y enseñar formas de cuidar el cabello rizado sin someterlo a productos químicos. El enfoque de esa iniciativa no es (actualmente tienen una web y salones de belleza) solamente el cuidado del cabello. Se trata de entender que la belleza también viene en otros colores y texturas.

Contreras afirma que las mujeres negras experimentamos el racismo no solamente a través de nuestro color de piel, también por nuestro cabello. El éxito de su movimiento es un indicativo de que muchas mujeres negras han sentido presión de la sociedad con respecto a la forma en que se peinan. Llevar el cabello  liso o no es un dilema que comienza desde temprana edad. Sucede en Estados Unidos y también en América Latina.

Aunque Desmelenada o Nappily Ever After, en su título original, no es una cinta sobre el racismo. Expone la idea de perfección que se esconde tras el canon de belleza establecido. La película retrata ese pensamiento a través de la importancia que se le da al cuidado del cabello de las mujeres negras y la imposición de tenerlo liso aunque genéticamente eso sea imposible.

La cinta puede parecer superficial y quizás lo es de cierto modo. Sin embargo, todas las mujeres negras que hemos pasado por el proceso de alisado del cabello y los pequeños ritos que ese evento trae consigo (representados aquí de un modo divertido) entendemos cada una de las manías de Violet (Sanaa Lathan) quien construye una vida “perfecta” para darse cuenta de que no existe tal cosa.

La película gana interés debido a su personaje protagónico: su forma de construir una identidad a través de circunstancias externas. Su trabajo, su apariencia, sus relaciones, todo debe ser “perfecto” según  su entorno lo espera.

Algunas películas hacen énfasis en su forma o en su fotografía, otras en las actuaciones, algunas en su temática. Nappily Ever After se empeña en desglosar su tema y volver a él hasta la saciedad. Hasta que ya no te quede duda de la relevancia de su anécdota.

Al menos esa es la intención, Haifaa al-Mansour debió ser más sutil (como en su cinta anterior Mary Shelley) ya que muchas veces el largometraje parece estar muy cerca de la autoayuda. Cuando la moraleja es obvia pierde fuerza.

No obstante, en términos generales la película resulta gratificante. Es un placer conocer a Violet, un personaje del que todos podemos tener un poco. A fin de cuentas, sabemos que siempre es difícil entender que las ganas de encajar y el deseo de ser aceptados nos deja muchas veces desnudos y nos impide conocer nuestra verdadera esencia.

@luisauguetol