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Nos van a seguir disparando desde la oscurana

Este Diálogo es de calle y lo comencé directamente con Vidal Colmenares mientras compartíamos ideas en torno a las amenazas de invasión y guerra contra Venezuela, programadas por el Departamento de Estado yanqui en la voz de su presidente, Donald Trump. Nunca nos comimos el cuento de la llamada “ayuda humanitaria”. La entendíamos siempre como una simulación de penetración territorial con uso del famoso “Caballo de Troya” utilizado por los griegos para una acción similar que nos recuerdan en obras literarias como Odisea de Homero y Eneida de Virgilio.

Vidal, en el tono de su voz de recio cantor llanero nos lo explica más directamente por su experiencia en las faenas del campo: “Esos bichos lo que nos quieren dar es la ayuda del cochino gordo”. Sonrío queriendo interpretar su metáfora, pero como no lo alcanzo le pregunto directamente que cómo es eso. Me dice: “Guá, la totuma e’nepe por encima y por debajo el cuchillo”.

La sabiduría de Comenares explica el uso del sebo contra Venezuela, el “cochino gordo”, a la que ofrecen la supuesta “ayuda humanitaria” -el alimento, las medicinas, “la totuma e’nepe”- para luego clavarle el puñal desde abajo, apropiarse de la vida y riquezas de nuestra patria.

Así mismito nos van a seguir disparando desde la oscurana, como diría nuestro Alí Primera, muy a pesar del nuevo fracaso en la intentona de “comerse” al suculento y bien nutrido “cerdo” el pasado sábado 23 de febrero. Es una guerra, guerra entre clases, proletarios y burgueses en lucha con intereses opuestos.

Es la guerra que parece necesaria para convertirse en la última, en la definitiva, en la que acabe con todas las guerras, la que derrumbe definitivamente al imperialismo y a la sociedad capitalista que lo sustenta.

Venezuela es empujada “a punta e’nepe”, como si estuviésemos pidiendo limosnas, por el Departamento de Estado yanqui para que abandone los caminos de PAZ en los que se desarrolla, desde hace 20 años, su proceso de transformaciones e independencia bajo la conducción de la Revolución Bolivariana.

Las acciones desestabilizadoras, planificadas desde el Pentágono y protegidas en su ejecución por la CIA, se encuentran hoy en niveles máximos de desarrollo contra el pueblo de Venezuela, utilizando el disfraz de «ayuda humanitaria» para presentar como crisis las consecuencias del bloqueo económico y la hiperinflación que ese mismo imperio induce contra nuestro pueblo.

Pero el «sutil» mecanismo de agresiones que utiliza la filantropía para intentar invadir y despojar a la Patria venezolana, sufrió un duro revés el pasado sábado 23 de febrero en una primera pretensión de introducir un “Caballo de  Troya” en nuestro territorio, luego de la difusión por el mundo de querer prestar una ayuda a la que calificaron de “humanitaria” utilizando falsas banderas y desconociendo los llamados hechos por países y organismos internacionales que se negaron a acompañar la aventura del imperialismo por dar un golpe de Estado en Venezuela.

La firmeza del Poder Popular organizado y el acompañamiento del mismo pueblo, uniformado y en armas que conforma nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) supieron disuadir y contener esa primera agresión, contemplada dentro de la estrategia Trump para el primer semestre de este año 2019.

En la más reciente y descarada incursión fronteriza contra Venezuela, el Imperio yanqui, utilizando la vocería del dictador Donald Trump, lanza en los pasos fronterizos formales, una avanzada compuesta de un lumpen tarifado y hambriento seguido de  una infantería narcoparamilitar y protegida, un poco más atrás, por las tropas militares  colombianas y del denominado Comando Sur, que, finalmente no pudieron ni podrán pasar a nuestro territorio soberano.

Su derrota desmoralizó mucho a los lacayos proimperialistas que creyeron vencer fácilmente al pueblo independentista y patriota de Venezuela.

La clara victoria del pueblo venezolano en esta primera batalla, cohesiona y moraliza nuestras fuerzas político militares y la unidad cívico-militar expresada en la consigna: ¡Leales siempre! ¡Traidores nunca!

Pero la guerra apenas empieza. Los grandes capitales y sus voceros hegemónicos desde el Departamento de Estado y el gobierno de Trump, van a seguir en su desesperado intento. No queremos la guerra, ¡Para la guerra nada!, luchamos y lucharemos por impedirla, agotamos la persuasión y el diálogo como los mejores instrumentos para defender y preservar la paz. Pero tampoco la eludimos. La humanidad consciente sabe que estamos en la hora definitiva de acabar con todas las guerras, con quienes las propician y con el capitalismo, verdadera fuente de explotación, desigualdades y miserias.

Otras batallas inmediatas están dentro de los planes estratégicos imperialistas que colocan en primera fila a los gobiernos lacayos más próximos a nuestras fronteras. La incursión militar directa no ha sido descartada por la voracidad imperialista yanqui, pese a la oposición que encuentran en  los aparatos políticos y diplomáticos del consenso entre los Estados del mundo. En Venezuela la unidad de pueblo trabajador y soldado está llamada a vencer y, definitivamente, venceremos.

Ilustración: Iván Lira