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Diablos Danzantes de Corpus Christi: Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Cada jueves de Corpus Christi, numerosos hombres vestidos de rojo y con grotescas máscaras que simulan a demonios, bailan al son del tambor por las calles de San Francisco de Yare, hasta llegar frente a la iglesia donde se arrodillan ante el Santísimo Sacramento, simulando como el mal siempre sucumbe ante el bien y el poder de Dios.

Esta tradición venezolana es conocida como Diablos Danzantes de Corpus Christi, una actividad que se realiza desde hace cientos de años y se cree nació en siglo XVIII, con el fin de rendir tributo al Santísimo Sacramento, celebrar la Eucaristía y aumentar la fe entre los creyentes del catolicismo. Hermosa tradición que fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

El Corpus Christi se festeja nueve jueves después del Jueves Santo y 60 días después del Domingo de Resurrección. En varias partes del mundo, como en España, es considerado la festividad más importante después de Navidad y en Semana Santa, mientras que en nuestro país es sinónimo de colorido y particular folklore.

El vestuario

Para danzar con Los Diablos se debe pertenecer a las “Sociedades del Santísimo”  una especie de hermandad, a las que anualmente deben cancelar una cuota monetaria y pagar sus promesas rindiendo culto al Santísimo Sacramento.

Todos tienen su puesto y deber, por lo que están regidos bajo una jerarquía que va desde los “Capataces” identificados por colocar cuatro cachos en sus máscaras, hasta los “Promeseros” que solo tienen dos.

Visten camisa, pantalón y medias rojas, alpargatas y por supuesto, la máscara. Llevan una cruz de palma bendita, el rosario y la medalla del Santísimo o cualquier otra medalla de una imagen religiosa cristiana.

También, como elementos indispensables en sus vestuarios están:

El rabo: Una cola que va adherida al pantalón y en la punta de la cola lleva una campanilla.

Los cencerros: Constituidos con latas y campanas que cuelgan de una correa que se coloca alrededor de la cintura.

El mandador: Un látigo que simboliza el poder, que en la mano izquierda y se utiliza para atemorizar a cualquiera que se interfiera por el camino del danzante.

La maraca: Se lleva en la mano derecha y marca el ritmo de la danza, que es acompañada con música instrumental y tiene carácter reiterativo.

Lamentablemente, ser un diablo danzante es un poder que tienen los hombres, aunque las mujeres pueden participar como capataz, pero sin máscaras, vestidas totalmente de rojo y con cencerros sobre la cintura.

La danza

La danza de los diablos no lleva un ritmo específico, solo se guían por el sonido de la caja, que es una tipo de tambor. Realizan una procesión por las calles del pueblo hasta llegar a la iglesia, donde simulan una batalla en la que se rinden ante Dios, momento en el que se arrodillan al unísono para recibir la bendición del sacerdote.

Luego, la música y el baile continúan mientras los diablos visitan las casas de algunos miembros difuntos, hasta el final de la tarde, cuando se dispersan al escuchar las campanas de la iglesia.

Otros diablos

diablos

No solo en San Francisco de Yare salen los diablos en Corpus Christi. Existe más de 10 crofradías, como las de los Diablos de Naiguatá, en el estado Vargasque se diferencian por usar pantalones y camisas blancas pintadas con cruces, rayas y círculos, figuras que impiden que el maligno los domine. Las máscaras son en su gran mayoría animales marinos.

Asimismo, se une a la festividad los Diablos de Chuao, identificados por portar mascaras de colores negro, rojo y blanco adornadas con oropeles y cintas tricolor, visten un pantalón estampado y las máscaras de los capitanes tienen barbas.

Patrimonio Cultural 

En diciembre de 2012, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura (Unesco), inscribió a los Diablos Danzantes de Corpus Christi a la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

De hecho, fueron 11 cofradías las inscritas, que representan a un número igual de comunidades que realizan esta actividad folklórica, enorgulleciendo a todo el país y sus tradiciones. 

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