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Atención parejas: Cinco posturas para practicar el sexo salvaje

Para dar y recibir placer no hay límites a la hora de imaginar nuevas formas de practicarlo. A continuación te mencionaremos cinco posturas para practicar el sexo salvaje.

Hay parejas que son felices realizando siempre la postura del misionero, a los que les gusta hacer el amor y sentir a su hombre acariciando su piel y susurrándole al oído.

Si este no es tu caso, te parece muy aburrido y prefieres cosas más atrevidas en la cama, atentos a lo que les vamos a contar.

¿Qué es el sexo salvaje?

No es hacer el amor de un modo convencional, ¡es permitir que se despierte tu lado más animal en la cama!

Es sexo desenfrenado es llegar al orgasmo las veces que haga falta, besar a tu pareja con gran pasión y acariciar ambos cuerpos con fuerza, sintiendo el contacto entre ustedes al máximo.

Hay quien opina que hacerlo con la luz apagada ayuda a realizar estas prácticas de sexo salvaje, porque en la oscuridad nuestra visión es innecesaria, por lo que el resto de nuestros sentidos se acentúan ayudándonos a sacar ese espíritu animal que todos llevamos dentro.

En el fondo, el sexo salvaje es un juego de roles en que debemos olvidar quién somos, para centrarnos en lo que de verdad importa en ese momento, que es realizar un buen sexo con nuestra pareja y llegar juntos al orgasmo.

El placer debe convertirse en nuestra arma más poderosa y ambos tienen que esforzarse en hacer disfrutar al otro al máximo.

Es por eso que te dejamos cinco posturas para practicar el sexo salvaje:

La libélula

Esta postura no permitirá una penetración total pero te hará sentir placer tanto a ti como a tu pareja hasta llegar al orgasmo.

Consiste en que se acuesten los dos de forma lateral poniéndose la mujer de espaldas al hombre. La mujer deberá flexionar un poco sus piernas para que el hombre introduzca su pene. Una vez que consigas la postura, el resto es una cuestión de movimiento, caricias y besos.

El escorpión

El hombre deberá tumbarse boca arriba mientras la mujer se sienta sobre él, dándole la espalda e introducirá el pene en su vagina. Una vez hecho esto, la mujer deberá inclinarse poco a poco hacia atrás hasta apoyar su espalda sobre el torso del hombre.

El movimiento del hombre conseguirá el orgasmo de ambos y la posición permitirá que él acaricie los pechos de ella mientras realiza la penetración. El placer puede ser máximo.

El tigre

Es igual que la postura del misionero pero en esta ocasión la mujer tendrá que levantar sus muslos más, si es necesario el hombre puede aguantar las piernas con sus brazos. De este modo, la penetración será máxima y el placer será superior al de la postura del misionero.

La boa

Esta postura también parte de la típica postura del misionero, pero en este caso la mujer deberá abrazar al hombre con sus piernas como si fuese una serpiente. También permitirá más contacto entre los dos y será mucho más salvaje. Obviamente, hay que ponerle ganas y estar abiertos a sentir y dar placer.

La salvaje

Ella tendrá que colocarse en la famosa postura del perrito. Él se acercará por detrás y la penetrará introduciendo el pene por su vagina. Esta postura crea un roce extra en las paredes vaginales que proporcionará placer a los dos. Si ella mueve sus caderas de forma sensual aumentará el placer y a él le dará mucho morbo ver el trasero de ella mientras la penetra.

¿Agarraste estos datazos? ¡Ahora a practicarlos con tu pareja!

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