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Tácticas para vencer la pereza y aprovechar el día

Los beneficios de levantarse temprano no sólo se asocian a la productividad, sino también al bienestar mental. Numerosos estudios psicológicos han concluido que madrugar es uno de los hechos que más influye en la satisfacción vital, la autoestima y, en definitiva, en la felicidad.

El problema es que cada uno tiene sus propios cronotipos, un concepto relacionado con los ritmos circadianos, es decir, nuestra forma de adaptarnos a la luz, a la temperatura y a otros ciclos biológicos ambientales. En suma, los cronotipos son la razón por la que a algunas personas les cuesta madrugar más que a otras.

El hecho es que sólo un 10% de la población mañanea, por lo que la gran mayoría tiene dificultades para levantarse más temprano. Sin embargo, existen una serie de consejos que pueden facilitarnos la implantación de este saludable hábito.

Mentalízate que vas a despertarte más temprano

Posponer la alarma empeora las cosas al inducir al cuerpo a un nuevo ciclo de sueño, con lo que la sensación de cansancio es aún mayor. Las personas que se acuestan pensando en que, sí o sí, van a tener que madrugar, tienen más facilidades para llevar a cabo su cometido porque sus hormonas del estrés se ponen antes en estado de alerta. Un estudio llevado a cabo por investigadores de la universidad alemana de Lübeck llegó a la conclusión de que nuestro cuerpo tiene en cuenta la hora a la pretendemos despertarnos para ir preparando poco a poco las funciones vitales.

No planifiques las tareas más duras para primera hora

Cargar las primeras horas de la agenda con las cuestiones más pesadas y engorrosas supone un esfuerzo mental que hará que nos cueste más trabajo levantarnos. Si la “carga cognitiva” es alta desde que nos levantamos, también provocará que aprovechemos menos el resto del día, ya que dosificaremos menos la energía. Por el contrario, si vamos de menos a más tendremos más fuerza de voluntad para despegarnos de las sábanas.

Empaparse de la luz del sol a primera hora de la mañana

Como ocurre con todos los seres vivos, las personas también se activan mediante la luz natural. Según un estudio de la universidad belga de Lieja, que comparó la reacción de las personas que tenían contacto con la luz solar nada más levantarse y las que no, las del primer grupo no sólo mostraron una mayor vitalidad, sino también una mejor capacidad cognitiva para realizar sus tareas cotidianas.

Nunca pos pongas la alarma del despertador

Los denominados cronotipos son la razón por la que a algunas personas les cuesta madrugar más que a otras. El ser humano cuenta ya con un reloj biológico, como se ha explicado anteriormente, que prepara al cuerpo para salir de las fases del sueño e ir activándose mediante una serie de elementos químicos.

Masajea tus puntos corporales de relajación

Aunque polémico, el método, conocido como la Psicología Energética, ha sido utilizado recientemente por el doctor Rick Leskowitz de la Harvard Medicine School como una especie de “acupuntura sin agujas”. Dos estudios mostraron que los métodos del doctor habían ocasionado un efecto positivo en los pacientes. Dicha técnica, que consiste en pulsar determinados puntos del cuerpo, se denomina EFT o emotional freedom technique, y según este estudio de la Univresidad de Michigan resulta beneficiosa para activarse por la mañana y cargarse de energía durante todo el día. El cuello, la nuca o la barbilla son los principales puntos energéticos que nos facilitarán el madrugón.

Levántese siempre a la misma hora

La rutina en los hábitos de sueño hace que el cuerpo aprenda a aumentar por sí mismo los niveles de la proteína per, la encargada de regular los ciclos de sueño y vigilia. La eficiencia del reloj biológico aumenta con la rutina. Por eso, si solemos acostarnos a una cierta hora y el despertador está programado para sonar siempre a la misma hora, el cuerpo se adueña de esos comportamientos y los incluye como una parte más de los procesos biológicos del organismo. La denominada proteína per es la encargada de regular los ciclos de sueño y vigilia. Los niveles de esta proteína varían a lo largo del día.

Realiza unos minutos de ejercicio o yoga y rehidratate mucho

Nada mejor para ponerse en marcha por la mañana que realizar algo de ejercicio físico, aunque sólo sean unos pocos minutos. Asimismo, es preciso beber mucha agua, sobre todo en las noches de verano en las que se suda, para reponer los líquidos que se pierden durante la noche y activar el organismo.

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