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Día del Periodista: La información, y la noticia, que necesita Venezuela

Hoy, 27 de junio, celebramos otro Día del Periodista Venezolano, inspirados como siempre en el primer medio de difusión realmente libre de la historia de Venezuela (El bicentenario ‘Correo del Orinoco’, fundado por Simón Bolívar el 27 de junio de 1818). Esta es la fecha para definir qué es Información, y qué es Noticia, en el marco del nuevo periodismo que estamos construyendo, que debe ser distinto al que servía a una sociedad que no recibía respuestas, sino problemas.

Como venimos de una sociedad que estamos buscando cambiar, lo primero no es definir los conceptos, sino lo contrario a los mismos:

¿Qué NO ES información?

La información son: ‘Datos que despejan la incertidumbre, para tomar la decisión correcta’.

Lo contrario a eso son: Datos que no te aportan certidumbre (es decir, que te dejan dudas, y no respuestas), que no te permiten tomar decisión alguna.

Por ejemplo: Que te digan que alguien fue asesinado por la delincuencia, no solo no devolverá la vida a quien la perdió con tal injusticia, sino que tampoco te quitará la incertidumbre (en concreto, tu sensación de inseguridad, que es peor que sentirse seguro, o segura).

¿Y qué NO ES noticia?

  • Que la delincuencia mate a alguien (menos aún es noticia: Los detalles de cómo lo mataron, su cadáver en el suelo, o en la morgue, sus familiares destrozados del dolor).
  • Que la batería de carro la vendan con sobreprecio en bolívares (o precios en dólares, no siendo esa nuestra moneda).
  •  Que estén cobrando en dólares en los hospitales públicos, o en las clínicas privadas
  • Que se vaya la luz, y que se vaya el agua.
  • Que los supermercados que monopolizan, junto con sus proveedores, los alimentos en Venezuela, suban el precio de los alimentos todos los días.
  • Que seamos un país con una economía colonial, dependiente, rentista, y que por eso no tengamos más desarrollo que los métodos de extracción del petróleo.
  • Que hay corruptos a los que la vieja república nos enseñó a llamar “vivos” (hábiles, casi ‘geniales’). Algo peor, que cuando la justicia va por ellos, la respuesta nuestra sea: ‘pobrecito’.
  • Que hay funcionarios que no sean servidores públicos, sino funcionarios con poder.
  • Que hay feminicidas, o personas con los viejos valores con los que se programó a nuestra vieja sociedad (que hoy conocemos como antivalores).
  • Que hay venezolanas y venezolanos emigrando.

¿Por qué lo anterior no es noticia?

Porque la noticia es: “Una información que, antes de ser explicitada (manifestada), no se conocía”

Lo anterior no solo ya lo conoces, sino que lo vives, o lo presencias; no necesitas que venga un televisor, una radio, o las redes, ni siquiera un vecino, a decírtelo.

Y además, esos hechos son consecuencias. La consecuencia, nunca es noticia. La noticia (lo que no se conoce) es la causa, y por supuesto, la solución, a partir de un lector, una audiencia, una usuaria y usuario de los medios de difusión, bien informados.

¿Y a qué sociedad obedece esa forma contraria a la Información, y a la Noticia?

En una sociedad burguesa, de clases, de élites, donde las elecciones son solo para seleccionar personas (que ya fueron preseleccionadas de acuerdo a grupos económicos o políticos que los apoyan), todo está escrito desde arriba, ya tienen sus planes que fueron estudiados en teoría, generalmente sin adaptarlos el terreno donde se van a ejecutar, y lo más importante: Son sociedades que no aceptan alternativa o competidores fuera del ámbito; quienes tienen el poder político, y el económico, no permiten ninguna opción que pueda desplazarlos de su estatus.

En una sociedad donde la norma es que nada cambie ¿Qué puede hacer el periodismo?

Simplemente, lo que hacía en las dictaduras y regímenes fascistas, no informar (otros deciden por ti, no necesitas datos que te ayuden a decidir por la opción correcta), y menos dar noticias. La noticia en esa sociedad es aquella que convierte la anécdota (la consecuencia, sin profundizar en la causa) en información. Es decir, da hechos que todas y todos conocen, donde lo más profundo a lo que se llegará es en entrevistar a ‘expertos’ o ‘fuentes’ que simplemente se quedarán en el hecho, y no profundizarán, por ejemplo, en aquello que puede hacerse para evitar que ese hecho (generalmente negativo) ocurra de nuevo.

¿Y para qué sirve ese viejo periodismo, qué logra?

Nada, no se busca que logre algo; simplemente mantiene a la sociedad controlada, es decir, conforme, y distraída.

Conforme, porque ‘como la sociedad es así, siempre es lo mismo, nada va a cambiar; como siempre habrá corrupción, homicidio, crimen, abusadores económicos, burocráticos o sociales, ¿para qué luchar para cambiar las cosas?’

Dicho con el rock, que tanto nos ha enseñado, una canción de Bon Jovi cualquiera, muy enérgica, que te hace cantar, pero que su letra simplemente echa el cuento de los problemas que viven individuos (‘que podrían ser todos’) de Estados Unidos, sin hablar de las causas. Y tampoco se plantean soluciones, porque lo normal es ‘vivir de milagro’, o en inglés, living on a prayer.

Y distraída, porque en una sociedad distraída con el día a día, nadie tiene tiempo para detenerse, analizar la situación, y solucionar lo que el sistema no quiere que se solucione, para que la sociedad siga alimentando al sistema, que jamás va a cambiar, así sea ilógico, impráctico, e inconveniente, para esa población.

¿Venezuela está mal, o busca imponerse la ‘información’ y la ‘noticia’, del viejo periodismo?

En la guerra, especialmente en la guerra psicológica, lo que era ‘normal’ (por ejemplo, todo lo anterior que la gente cree que es ‘información’ o ‘noticia’), lo malo es llevado a niveles intolerables.

Si la vieja sociedad burguesa, de clases, está amenazada, como está ocurriendo en Venezuela, donde el país ha manifestado abiertamente (y electoralmente) su voluntad de cambiarla, todos sus valores (que hoy reconocemos como antivalores) son el arma de defensa de esa vieja sociedad. Ya lo hemos visto en lo económico, los hoy antivalores del colonialismo, la dependencia, la improductividad, del rentismo, son el día a día que estamos sufriendo (eso que cualquier periodista de la vieja sociedad llamaría ‘noticias’)

La vieja sociedad burguesa, por lo anterior, no desaparecerá sin antes llevarnos al extremo de la sobredosis, de la intoxicación, esa vieja forma de no informar, y no dar noticias (porque además, esas noticias, los ‘problemas del país’ –nunca las causas, nunca las soluciones-, son su capital político. Destruir a la sociedad que está naciendo, para reinstaurar su sistema).

Ya que te dijimos lo que no es, ahora, lo que es: ¿Qué es INFORMACIÓN, en Venezuela?

Uno de los ejemplos rápidos, para que los busques sin dudar, de lo que es información (“Datos que despejan la incertidumbre”) es el periódico El Emprendedor, dentro de lo privado, y dentro de lo militante (en cuanto a la Revolución Bolivariana), es el portal web Misión Verdad (fuente de muchos de los espacios radiales y televisivos de los medios del Estado, comunitarios, algunos privados, etcétera), es literalmente una página de datos que, según lo que hemos estudiado de la difusión de sus artículos, infografías, ‘memes’, etcétera, en las redes personales (Whatsapp, Telegram) y las redes colectivas (Facebook, Twitter, etcétera), e incluso de la campaña que desde algunos medios opositores se hace, han permitido despejar la incertidumbre de todo un país.

Despejar la incertidumbre, tener la información correcta, es la clave para tomar decisiones correctas. Personas que estaban haciendo colas por comprar productos, en la primera etapa de la guerra, hoy no solo están organizando sus Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), sino produciendo diferentes rubros necesarios para cambiar la economía dependiente de industrias, empresas y comercios improductivos, que ha caracterizado nuestra economía desde 1945.

Si lo anterior es Información, ¿Entonces, qué debe ser NOTICIA, en Venezuela?

  • Que se captura a quien comete un delito, o un crimen (que se sepa, sí, a quién asesinó, a quienes robó, pero que también se sepa que el delincuente, que el criminal, fue capturado, fue a juicio justo, fue sentenciado, y cumple su sentencia completa, sin más beneficios que el respeto a sus derechos humanos).
  • Que se están logrando producir baterías de vehículos en Venezuela, por vías distintas a las convencionales, y que, con la entrevista a esos emprendedores (sin caer en publicidad), la gente tenga la posibilidad de contactar a ese productor.
  • Que no solo se castiga a quien cobra en dólares en los hospitales públicos y clínicas privadas, sino que el Poder Popular, con los jóvenes profesionales de la salud que estamos graduando, está abriendo consultorios, centros odontológicos, y demás instituciones de salud, que rompan el monopolio de las clínicas privadas.
  • Que se sepa cómo se está resolviendo el problema de la luz, y el problema del agua. Por supuesto, comenzando por lo que ya se hizo en Venezuela en marzo pasado: ¿Por qué, donde siempre ha funcionado el servicio eléctrico, no lo hubo por un período, y ahora está resolviéndose, o ya se resolvió?.
  • Que no solo se sanciona a los establecimientos que monopolizan, junto con sus proveedores, la economía, cuando están incumpliendo su normativa, sino que se dan a conocer los nuevos espacios, y especialmente, las nuevas experiencias económicas que están naciendo, en un país donde históricamente ha faltado una economía de múltiples opciones en industria, empresa, comercio, y producción comunal y colectiva.
  • Que, conociendo el país de economía colonial, dependiente, rentista, que somos, recibamos noticias sobre cada paso que se está dando, desde el alto gobierno, hasta el espacio más pequeño, gestionado por una comunidad, para lograr una nueva economía, donde desarrollamos todas nuestras potencialidades individuales y colectivas, una economía independiente, y productiva. Esto da para cientos de noticiarios de una hora de televisión en un año, porque son muchísimos detalles que hay que informar: profesionales que se gradúan para emprender, maquinarias creadas por el ingenio venezolano, construcción exitosa de dichas maquinarias, adquisición de materias primas, producción con los elementos anteriores, exportación para obtener lo que no podamos producir ni tener en Venezuela, y por supuesto, distribución y venta final a las y los venezolanos.
  • Que a la corrupción se le llame corrupción, y no como nos enseñaron a llamarla para tolerarla, incluso, para participar en ella (‘viveza’); y que se destaque el castigo logrado para el corrupto, para la corrupta. Algo que indigna, pero que también es noticia: La huida de quien es acusado de corrupción como algo indebido, que ese hecho sirva como prueba de lo que se le acusa. Nadie que es víctima de una acusación falsa, huye (a menos que su vida esté en comprobado peligro, cosa que no es el caso de la democracia y la libertad que vivimos en Venezuela), por el contrario, enfrenta la acusación.
  • Que se castiga al funcionario abusador (pero sobretodo, que el pueblo ya no depende de esos funcionarios), que se castiga al feminicida, y cómo éste disminuye (más importante aún, que se hagan trabajo para informar sobre los cambios de conducta que el hombre, antes patriarca, antes machista, está tomando), que se castiga al antivalor, pero sobretodo, cómo este disminuye.
  • Que hay venezolanas y venezolanos que, dándose cuenta de la mala decisión (por falta de información, es decir, datos para tomar la decisión correcta), regresan a Venezuela, a trabajar por su país.

¿Algo más?

Sí, el nuevo periodismo venezolano debe ser información con memoria, que no omita detalles, especialmente si estamos construyendo un nuevo país, donde cada avance debe decirse fuerte, porque la vieja sociedad del fracaso está muy ocupada buscando con su ‘periodismo’ la atención que, quienes queremos algo nuevo, no debemos prestarle.