Salvador Garmendia, el mejor representante de la novela urbana en Venezuela

Escritor y guionista venezolano, Salvador Garmendia se hizo conocido gracias a libros como Los pequeños seres, Los escondites o La hija de Juana Crespo.

Garmendia realizó varios guiones cinematográficos y trabajó durante varios años en España. A lo largo de su carrera ganó premios como el Juan Rulfo de relato o el Nacional de Literatura de Venezuela.

Aquí te brindamos 10 datos de su vida y obra.

1.- Es considerado el mejor representante de la novela urbana en Venezuela. La publicación de Los pequeños seres (1959), Los habitantes (1961) y Día de ceniza (1963) supuso la aparición en la narrativa venezolana de la temática de la alienación de los habitantes de las ciudades, ya iniciada por Guillermo Meneses, pero explorada en estas novelas con plena conciencia de que el mundo rural había sido destrozado irremediablemente.

2.- Nacido en una familia numerosa de clase media pobre, se inició en la literatura a causa de una enfermedad: Una tuberculosis diagnosticada en su adolescencia le obligó a guardar cama durante tres años, tiempo que dedicó a la lectura.

3.- Desde 1948 residió en Caracas, donde se ganó la vida escribiendo y adaptando obras teatrales y melodramas para la radio y la televisión.

4.- Con Los pequeños seres (1959) y Los habitantes (1961), la narrativa venezolana se torna urbana y se centra en la exploración de esos “pequeños seres” anónimos y universales a la vez, marcados por la inadaptación y el antiheroísmo, que son los habitantes de una gran urbe como Caracas.

5.- En 1968 Garmendia aceptó un puesto en la Universidad de Los Andes, en Mérida, donde dirigió la revista y la colección Actual.

6.- Los pies de barro (1973) toma como marco una ciudad sacudida por la violencia de la guerrilla urbana y la represión y tiene como protagonista un escritor frustrado; la estructura fragmentaria traza en contrapunto el contraste entre la ciudad en pie de guerra y la indiferencia de la gente.

7.– En 1972 Garmendia recibió el Premio Nacional de Literatura. No abandonó entretanto el cuento y el relato breve, géneros de los que fue un maestro consumado.

8.- Cuando sus lectores comenzaban a aceptarlo como el maestro venezolano de la novela urbana, Garmendia dio un giro con Memorias de Altagracia (1974), iniciando un retorno al mundo de su infancia y las historias que lo poblaron.

9.- Memorias de Altagracia fue, junto con El capitán Kid (1986), la última incursión de Garmendia en la novelística, ya que posteriormente se dedicó a componer volúmenes de relatos.

10.- La publicación, en 1976, del cuento que da nombre al libro El inquieto Anacobero y otros cuentos, uno de sus mejores textos satíricos, fue objeto de persecución judicial a causa de sus “malas palabras”.

DesdeLaPlaza.com/Hoy Venezuela/AMB

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