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La obesidad, una enfermedad que compromete la vida sexual

Una de las enfermedades que compromete la sexualidad es la obesidad, una de las epidemias de siglo XXI, con un dramático incremento en los últimos años. Dos factores suelen determinarla: comer mal o demasiado y hacer poco ejercicio físico.

Las personas obesas son 25 veces más propensas a tener problemas sexuales que aquellas que tienen un peso normal. El vínculo entre las dos tiene diversas aristas.

En el plano psicológico, las personas obesas (más las mujeres) suelen tener una imagen pobre de sí mismas, se sienten poco atractivas, se desvalorizan, se sienten incómodas con su aspecto, suelen tener vergüenza de su cuerpo, en la intimidad tratan de que su pareja no la vea desnuda, prefieren estar a oscuras y se inhiben de adoptar ciertas posiciones sexuales. En los hombres su apariencia no los afecta tanto sino que suelen estar más preocupados por su funcionamiento sexual.

En el tema hormonal, la obesidad induce varios cambios hormonales que directa o indirectamente afectan la sexualidad. El tejido adiposo no sólo almacena grasa sino que secreta numerosas hormonas siendo el órgano endocrino de mayor tamaño del organismo, y a diferencia de otras glándulas endocrinas, su masa es variable y puede aumentar o disminuir progresivamente de tamaño dependiendo de la edad, ingesta alimentaria, actividad física, programación perinatal y predisposición genética.

El obeso suele padecer el llamado “síndrome metabólico” (grasa abdominal elevada, hipertensión arterial, niveles altos de triglicéridos y colesterol, junto a niveles prediabéticos de azúcar en la sangre) que conlleva a la disfunción eréctil y la pérdida de deseo sexual.

Pero también la obesidad aumenta el cortisol, disminuye la testosterona, la SHBG (globulina transportadora de esteroides sexuales), la hormona de crecimiento, la T3, inactiva la hormona DHT e induce mayor producción de estrógenos

La menor producción de testosterona y la mayor cantidad de estrógenos (hormona femenina) ocasionan menor tamaño del pene, aumento mamario, reducción testicular, disfunción eréctil y disminución del deseo sexual.

El sobrepeso también hace que se pierda flexibilidad con dolores articulares al realizar algunas posiciones sexuales. Por lo tanto, así como una buena sexualidad ayuda a la salud, la salud ayuda a tener una buena vida sexual.

DesdeLaPlaza.com/Clarín/KM